Desde comienzos de la pandemia del coronavirus y dese que Estados Unidos pasó a ser el foco de contagio a nivel internacional, la Casa Blanca de Donald Trump intenta por todos los medios y declaraciones posibles desestimar el voto por correo y hasta atreverse a pedir que se retrasen las elecciones. Sobre todo teniendo en cuenta su performance en las encuestas, las tasas de desempleo y su falta de aprobación en el electorado. En tanto el Partido Demócrata intenta asegurarse del funcionamiento seguro del sistema de correo.
El debate se agitó cuando en agosto el Servicio Postal advirtió que no puede prometer que entregará todas las boletas a tiempo para ser contadas si se envían por correo cerca del día de las elecciones. A esto se le suma una escasez de ingresos para financiarse y el hecho de que la pandemia atrasó todo tipo de entrega. Tal es así que desde la Cámara de Representantes ya se está trabajando con regulaciones específicas en la operación de los servicios el día de las elecciones. Aunque hasta que no se resuelva va a ser una herramienta para el presidente ya que aseguró que el resultado final puede tardar hasta un año en conocerse.
Claro que estos no son datos reales, pero si suficientes para que muchos analistas comiencen a considerar la opción de que Donald Trump se niegue a dejar la Casa Blanca. A lo que Joe Biden respondió que el ejército lo escoltaría hacia la salida. Aunque en caso de que suceda, no solo estallarán las calles en protestas alrededor del país sino que también la Corte Suprema y el Congreso se verán obligados a intervenir.
¿Cómo?: Lo primero que puede ocurrir en caso de que se ordene un recuento de boletas por ejemplo por parte de los demócratas en determinado estado, es que el presidente Trump acuse de boletas falsas al recuento y pase a la Corte Suprema. Si el mismo es respaldado por su partido, lo que podría llevar a una gran crisis, ahora es el Congreso el que tendría que hacer un recuento de votos y tomar una decisión. La fecha límite es hasta el 6 de enero. Tanto los senadores como los representantes hacen un recuento. Si hay acuerdo entre ambos partidos sobre que no se llegó a elegir a ningún presidente, es Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes quien se convierte en líder provisoria.
En caso de no llegar a un acuerdo puede intervenir la Corte Suprema. Si esta decide que se trata de una cuestión política que excede los alcances de la institución, llega el 20 de enero (día de la inauguaración) y Trump se queda en la Casa Blanca. Si el tribunal se pronuncia, puede elegir entre Biden, Trump o Pelosi. Aunque esto es un caso muy extremo que en el medio se llevaría todo el orden social, económico y político del país.
Por su parte el Ejército tampoco tendría que intervenir, así lo explicaron desde el Pentágono ya que no tienen ninguna autoridad o accionar en las elecciones. Sin embargo tal como mencionó Biden y uno de los altos generales Mark Milley, en una carta, el Ejército debería ordenar que destituya a Trump por la fuerza si se niega a dejar el cargo.
"En 2000, las batallas judiciales entre George W. Bush y Al Gore por el recuento de votos en Florida se intensificaron hasta la Corte Suprema, que falló a favor de Bush al detener un recuento", explica The Financial Times haciendo memoria que esto ya ocurrió en el país hace 20 años. Aunque solamente en un estado, lo que se plantea anteriormente es si esto se diera a gran escala. Todo sería pacífico si los estados entregan silenciosamente los resultados y el recuento en el Congreso va viento en popa. Aunque es dudoso.
Y otra vez, es adelantarse demasiado en el tiempo. Todo este proceso teniendo en cuenta que es una de las elecciones más polarizadas en la historia del país y en un contexto poco esperanzador.