Sin embargo ahora el escenario no es el mismo en Venezuela, empezando por las últimas dificultades energéticas que dejaron sin luz y sin agua al país durante más de 1 semana, como también las duras sanciones del gobierno de Donald Trump contra PDVSA con el fin de remover al régimen de Nicolás Maduro.
Es por eso que cientos de compañías norteamericanas y de otras nacionalidades ya dejaron el territorio venezolano, porque entre otras cosas la puja política entre Maduro y Guaidó y en consecuencia la presencia de Rusia y Estados Unidos en las negociaciones venezolanas no es algo muy bien recibido. Por ejemplo Pepsi dejó Venezuela en 2015 tras haber perdido casi US$ 1.400 millones.
Pero Chevron seguía firme, sin importar que casi 30 años antes de que el escenario empeorará, la producción de petróleo ya iba en baja. Es así que en 2019 llegó a producir, en promedio, 40.000 barriles de petróleo y gas natural solamente durante los primeros 3 meses del año. Si bien es menos que años anteriores, es algo, pero algo a lo que no sabe si podrá resistir mucho más tiempo.
Es por eso que Chevron, en una conferencia que dio en mayo de este año aseguró que los “eventos futuros en la región podrían causar que el ambiente en Venezuela sea más desafiante, lo que lleva a “una mayor interrupción y volatilidad del negocio”. Pero por otro lado, abandonar Venezuela sería una gran pérdida, ya que allí sigue siendo su principal terreno de acción, no cuentan con un plan B que de los mismos resultados que el territorio venezolano.
Una de las grandes preocupaciones para la empresa estadounidense es que en caso de una salida, el gobierno de Maduro podría nacionalizar todo lo que era privado, como lo hizo con toda su industria petrolera en la década de los 70'.Es así que Chevron no solo tendrá que irse, sino que también tomar las escrituras a través de Tribunales Internacionales, quienes normalmente tardan en actuar.
Esto haría peligrar los activos de la empresa estaodunidenses y en consecuencia la economía del país, ya que tampoco será tan fácil que una vez retirada vuelva, ni aunque las relaciones entre Estados Unidos y el gobierno de Maduro mejoren.
En tanto, Chevron hace silencio y se niega a confirmar si ya solicitó o solicitará a los funcionarios estadounidenses una extensión de los permisos de acción sobre Venezuela, pero si es que las sanciones caducan y lo único que queda son las sanciones estadounidenses, Chevron no tendrá otra opción que abandonar el territorio y los negocios con PDVSA, algo que afectará directamente sobre la economía venezolana que no puede estar en peor estado.