La Conferencia de Obispos tuvo su reunión anual un mes después de que se publicara el lapidario reporte.
Moulins-Beaufort declaró en un discurso que la Iglesia reconocería su “responsabilidad institucional” y decidió seguir “un rumbo de reconocimiento y reparación que allana el camino para que las víctimas reciban una posibilidad de mediación y compensación”.
“Sentimos repulsión y horror en nuestro interior cuando caímos en la cuenta de la cantidad de sufrimiento que muchas personas tuvieron que experimentar y todavía experimentan”, dijo.
Los obispos reconocieron que la responsabilidad de la Iglesia implica compensación económica porque la comisión “enfáticamente sugirió ese camino”, pero también porque “los feligreses llenos de remordimiento lo esperan de nosotros”, comentó.
No se han proporcionado detalles sobre el monto de la compensación.