“La criminalización del cannabis ha mantenido a muchos estadounidenses sumidos en el estigma y los problemas legales que pueden durar toda la vida”, escribe John Fetterman, vicegobernador de Pennsylvania. Y continúa enlistando beneficios de la legalización: “Ingresos fiscales agregados. Justicia equitativa y mayor libertad. Más trabajos. Nuevos cultivos para agricultores. Acceso asequible para los veteranos que lo utilizan como medicamento para el trastorno de estrés postraumático”. “La criminalización del cannabis ha mantenido a muchos estadounidenses sumidos en el estigma y los problemas legales que pueden durar toda la vida”, escribe John Fetterman, vicegobernador de Pennsylvania. Y continúa enlistando beneficios de la legalización: “Ingresos fiscales agregados. Justicia equitativa y mayor libertad. Más trabajos. Nuevos cultivos para agricultores. Acceso asequible para los veteranos que lo utilizan como medicamento para el trastorno de estrés postraumático”.
Pero la legalización del cannabis está lejos de ser un cambio puramente social: también es una cuestión económica.
Marihuana en Wall Street
En febrero del 2021, las acciones en bolsa de la empresa de cannabis estadounidense Tilray habían aumentado un 230%. Con grandes subidas y bajadas, el mercado de la marihuana está más activo que nunca.
Según datos recopilados por Bloomberg, para el 2025 el negocio cannábico norteamericano podría alcanzar los 41.500 millones de dólares.
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En esta área, Estados Unidos compite cabeza a cabeza con Canadá. El segundo país cuenta con la ventaja de que legalizó la sustancia a nivel federal en el 2018 mientras sus vecinos siguen batallando la aprobación en varios estados.
Sin embargo, las empresas estadounidenses siguen a la cabeza con el ejemplo de Curaleaf, la principal productora cannábica del país, que a comienzos del 2021 registró un 8% de participación en el mercado.