Trump publicó en Truth Social una imagen del mapa de Venezuela con la bandera de Estados Unidos.
Pero a las promesas se las lleva el viento ya que todavía continúa enquistado en el poder venezolano el aparato represor y persecutorio chavista, con Diosdado Cabello a la cabeza tras la caída de Maduro y ejerciendo sus funciones como ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela. Esta figura sigue siendo un pieza fundamental del engranaje dictatorial del chavismo, porque controla los aparatos de seguridad del Estado y la maquinaria interna del partido oficialista, al igual que Vladimir Padrino López (Ministro de Agricultura y Tierras de Venezuela), quien controla la cúpula militar bolivariana que ha estado cometiendo crímenes de lesa humanidad.
Tampoco Venezuela, bajo la veeduría de Trump, ha liberado al total de los presos políticos tras el ingreso extraoficial de Estados Unidos al poder. En ese sentido, la cifra total de presos políticos en Venezuela asciende a 328 a septiembre de 2026 y los mismos están distribuidos en 120 centros de detención y aún siguen siendo torturados, según revelan varias Organizaciones Internacionales de DD. HH.
Lo que sí ha logrado Trump en Venezuela, es un acuerdo que marcha viento en popa y que le permitirá a Estados Unidos acceder a 17 yacimientos petrolíferos venezolanos. De acuerdo a ello, las agencias Reuters, Axios y Bloomberg revelaron que funcionarios de la administración del presidente Donald Trump trabajan para garantizar a Washington el acceso a largo plazo a una parte de las reservas venezolanas.
Según las filtraciones de negociación entre la administración de Trump y la de Caracas, el acuerdo daría a Estados Unidos una posición estratégica en al menos 17 de los campos de petróleo y gas más prometedores de Venezuela, que albergan unos 90 mil millones de barriles de reservas probadas, casi el doble que las de Estados Unidos.
Algunos de los detalles que Estados Unidos y Venezuela aún están definiendo incluyen si Estados Unidos crearía empresas conjuntas con compañías privadas o si contrataría empresas para operar los campos petroleros (THE WALL STREET JOURNAL) Algunos de los detalles que Estados Unidos y Venezuela aún están definiendo incluyen si Estados Unidos crearía empresas conjuntas con compañías privadas o si contrataría empresas para operar los campos petroleros (THE WALL STREET JOURNAL)
Aunque los términos del acuerdo todavía están en discusión, las negociaciones contemplan que Washington se asegure el control sobre un grupo de campos petroleros que luego serían desarrollados por compañías estadounidenses.
El crudo producido tendría como destino garantizado a Estados Unidos, según fuentes citadas por Reuters. Una de las maneras legales que se estudia es el arrendamiento de los campos.
Sobre ello, Bloomberg señala que entre las posibilidades discutidas figura incluso un plazo de 100 años. “Esto es real y se está debatiendo en los más altos niveles de los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela”, dijo a Reuters una fuente familiarizada con las conversaciones.
Cabe destacar que las negociaciones ocurren a siete meses de que Venezuela, tras la caída forzada de Maduro, aprobara una profunda reforma de su Ley Orgánica de Hidrocarburos, lo que ha abierto la puerta a una participación privada mucho mayor en una industria controlada durante décadas por el Estado.
Bajo este trasfondo en el que se filtran las reales intenciones de la Casa Blanca sobre Caracas, el economista venezolano Ricardo Hausmann cuestionó este jueves, en su cuenta de X, la constitucionalidad y legitimidad de las negociaciones.
Un gobierno interino ilegítimo con una Ley de Hidrocarburos ilegítima no tiene legitimidad para cerrar este acuerdo inconstitucional. Será un fiasco para todos los involucrados, empezando por el secretario Marco Rubio Un gobierno interino ilegítimo con una Ley de Hidrocarburos ilegítima no tiene legitimidad para cerrar este acuerdo inconstitucional. Será un fiasco para todos los involucrados, empezando por el secretario Marco Rubio
Del mismo modo, el economista y exdirectivo de PDVSA, José Toro Hardy, también coincidió con en ese problema.
Al analizar las dificultades para atraer capital hacia el sector petrolero, precisó, en declaraciones ante el medio ‘VPItv’, que Venezuela es actualmente “el país más inseguro del mundo para invertir” y sostuvo que cualquier recuperación petrolera necesitará ofrecer garantías a quienes aporten capital. “Debemos brindar seguridad jurídica”, señaló.
No obstante, un acuerdo de Estados Unidos para hacerse del petróleo venezolano sería una válvula de alivio para Washington frente al impacto de la guerra contra Irán en sus costos energéticos.
Esto, debido a que el conflicto iniciado por Trump e Israel, que cursa su octavo mes, derivó en el cierre efectivo del estrecho de Ormuz —una vía clave en el Golfo por donde fluye una gran parte de los hidrocarburos del mundo— y en los ataques hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb —una vía marítima vital que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y que representa otra arteria energética clave—. Esto, a su vez, ha provocado fuertes disrupciones en el suministro y contribuido a elevar los precios del petróleo en los mercados internacionales.
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