En ese sentido, el problema del rastreo no solo es que los teléfonos tengan GPS, sino que los identificadores publicitarios de los dispositivos pueden alimentar un mercado comercial de datos de ubicación que, en determinadas circunstancias, puede terminar siendo útil para localizar personal militar.
Un F/A-18F Super Hornet se prepara para despegar de la cubierta de vuelo del portaaviones USS Abraham Lincoln, de la clase Nimitz de la Armada de los Estados Unidos, en un lugar no revelado durante el ataque de la Operación Furia Épica contra Irán, el 31 de marzo de 2026. | Armada de los Estados Unidos/Distribución vía REUTERS
Por eso, el Ejército, la Fuerza Aérea y el Comando de Operaciones Especiales de EE. UU. (USSOCOM) desactivaron los llamados Mobile Advertising IDs (MAID) en determinados teléfonos, computadoras y otros dispositivos utilizados por personal militar en Medio Oriente.
Esto, porque tales identificadores son utilizados por el ecosistema publicitario para distinguir un dispositivo, asociarlo con actividad digital y, potencialmente, información de ubicación.
Sobre ello, el máximo comandante estadounidense para Medio Oriente advirtió en julio a las tropas que los vídeos grabados con teléfonos móviles y compartidos en línea pueden ayudar a Irán a atacar bases estadounidenses. Fuentes consultadas por Reuters indicaron por aqueellas fechas que algunos miembros del personal desplegado podrían recibir pronto la orden de entregar sus teléfonos.
En una carta, el almirante Brad Cooper aseguró que Irán se estaba beneficiando de poder observar el éxito o el fracaso de sus ataques prácticamente en tiempo real mediante la búsqueda de noticias o publicaciones en línea de periodistas que hacían referencia a "reacciones, fotos y grabaciones de los teléfonos móviles de nuestras tropas".
¿Cómo puede un dato publicitario convertirse en un problema militar?
Es bastante más serio de lo que parece.
Un teléfono puede generar datos sobre:
- ubicación;
- movimientos;
- lugares visitados;
- horarios;
- dispositivos cercanos;
- patrones de desplazamiento;
- aplicaciones utilizadas;
- identificadores que permiten asociar diferentes registros con el mismo dispositivo.
Una empresa de publicidad puede utilizar determinados datos para mostrar anuncios o medir campañas. Pero esos datos también pueden terminar en manos de intermediarios de datos (data brokers).
El riesgo militar aparece cuando alguien puede comprar, combinar o analizar esos datos.
Por ejemplo, imaginá que durante varios días aparecen dispositivos móviles concentrándose en un determinado lugar del desierto. Si esos dispositivos pertenecen a personal estadounidense, un adversario podría potencialmente inferir:
"Aquí hay una instalación o concentración de personal estadounidense"
Y si se observa el movimiento durante semanas, podrían aparecer patrones de:
- llegada de tropas;
- rotación de unidades;
- traslado de material;
- movimientos hacia bases;
- horarios de actividad;
- instalaciones utilizadas temporalmente.
No hace falta "hackear" el teléfono para que exista el riesgo. Esa es precisamente la preocupación.
Al menos 18 soldados de Estados Unidos han caído en la guerra contra Irán
Desde el inicio de la guerra contra Irán, el 28 de febrero, las bajas militares estadounidenses se han registrado de manera escalonada. Entre febrero y abril, el balance oficial contabilizaba 13 soldados estadounidenses muertos: siete en el Golfo y seis en Irak. La mayoría de estas bajas se atribuyó a los primeros ataques iraníes de represalia contra instalaciones militares estadounidenses, entre ellas bases situadas en Kuwait.
La situación volvió a agravarse a mediados de julio, después del fracaso de una breve tregua. La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó nuevos ataques contra instalaciones y convoyes militares estadounidenses en Jordania e Irak, empleando misiles balísticos y drones. Los ataques contra bases como Rey Hussein y Al Azraq dejaron nuevas víctimas y elevaron el número de militares estadounidenses muertos a cerca de una veintena, según algunos balances.
Imagen creada por la IA de Grok en la que se ve al presidente Donald Trump en medio de ruinas tras un bombardeo.
FOTO: xIA / GROK
El Pentágono identificó a varios de los fallecidos, cuyos restos fueron posteriormente repatriados a la Base Aérea de Dover.
Sin embargo, las cifras varían según la fuente. Los registros de la defensa estadounidense y los balances citados por medios como DW y The New York Times sitúan las muertes oficiales en combate entre 13 y 14, mientras que agencias regionales elevan el total hasta 18 militares fallecidos. A esto se suman más de 400 soldados estadounidenses heridos desde el comienzo de las hostilidades.
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