Diab renunció como primer ministro pocos días después de la explosión pero sigue ejerciendo el gobierno mientras Saad Hariri intenta formar uno.
Hariri es el primer ministro del Líbano desde octubre, tras la renuncia de Mustafá Adib, quien había sido inicialmente designado para formar gobierno tras la renuncia de Diab pero no lo logró.
Hariri está intentando formar gobierno desde octubre, proceso frustrado hasta ahora por disputas políticas, mientras el Líbano está al borde del colapso económico.
Según trascendidos, la insistencia de Hariri en nombrar sin consulta a todo el Gabinete lo enfrenta con el presidente, Michael Aoun, y la facción cristiana del partido Corriente Patriótica Libre a la cabeza. Este último grupo dispone de 24 escaños de los 128 del Parlamento y también el mayor porcentaje de cargos en cualquier alineación gubernamental, explica la agencia Prensa Latina.
El Líbano tiene un complejo sistema electoral designado para mantener la paz entre sunnitas, chiitas, cristianos y drusos (enfrentados entre ellos en numerosas ocasiones desde la independencia en 1943). El electorado está dividido en función de su religión y la ley establece que el presidente tiene que ser cristiano maronita, el primer ministro, musulmán sunnita, y el portavoz del Parlamento, musulmán chiita.
El miércoles Hariri se reunió con Aoun para entregarle una propuesta de gabinete con 18 ministros que "son especialistas y no pertenecen a ningún partido", según él mismo explicó.
La explosión del 4/8 es considerada una de las mayores explosiones no nucleares en la historia. Tras ella, aparecieron documentos que mostraban que al menos 10 veces, durante los últimos 6 años, autoridades de la aduana, militares y de agencias de seguridad y judiciales, habían alertado sobre los químicos potencialmente peligrosos que estaban siendo almacenados en el puerto en el corazón de Beirut.