“Nuestros datos indican que el príncipe heredero Mohammed bin Salman elevó la cuestión de mi asesinato durante su visita a Washington”, aseveró, añadiendo que los estadounidenses “acordaron el pedido saudita de asesinarme, pero dijeron que el ataque debía ser llevado a cabo por Israel."
El líder de Hezbolá apuntó a la reciente visita de Mark Miley, del comando central estadounidense, a Israel, como evidencia.
Miley estuvo en Israel el 18/12.
Nasrallah dijo también que su organización ha duplicado el número de misiles de precisión en el último año y que ahora es capaz de alcanzar cualquier parte de Israel.
“La cifra de misiles de precisión a disposición de la resistencia se ha duplicado con respecto a lo que había hace un año”, declaró el cabecilla de Hezbollah. “Cualquier blanco en el área de la Palestina ocupada que queremos golpear con precisión, podemos hacerlo”.
La declaración de Nasrallah llega en un contexto de tensión en la región, entre Irán (que apoya a Hezbolá) e Israel/USA.
El mes pasado, el líder del programa nuclear iraní, Mohsen Fakhrizadeh, fue asesinado.
Ningún país o grupo ha asumido responsabilidad del ataque pero los líderes iraníes culpan a Israel y han prometido venganza.
Con respecto a la decisión de numerosos países árabes de normalizar las relaciones con Israel, Nasrallah sostuvo que “no estaba sorprendido con la decepción árabe, porque la mayoría de los regímenes árabes suelen vender a los palestinos a cambio solamente de palabras”.
El cabecilla del grupo extremista chiíta dijo de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos, que recientemente establecieron lazos con el Estado judío, que ha terminado el tiempo de la “hipocresía” y que “se les han caído las máscaras”.
“Como islamista, encuentro la posición del Partido Justicia y Desarrollo en Marruecos más dolorosa y peligrosa que la normalización de los regímenes”, agregó Nasrallah. "Nada en el mundo justifica que alguien en el mundo renuncie a Palestina".