Los médicos rusos que lo atendieron de emergencia en la ciudad siberiana de Omsk, en cambio, habían dicho que "ninguna sustancia que puede ser considerada como veneno (...) fue identificada" en el organismo del político opositor ruso.
El entorno de Navalny desconfía de ese hospital, y acusó a sus autoridades de intentar atentar contra su vida cuando le impidieron -inicialmente- ser trasladado a Alemania. El impedimento, alegan del otro lado, se debió a que el paciente no se encontraba en condiciones de ser trasladado.
El traslado finalmente pudo concretarse.
Este martes, el portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitri Peskov, hizo los primeros comentarios públicos de su gobierno desde que la clínica de Berlín confirmara que el paciente había sido intoxicado.
Peskov dijo que los informes sobre la presunta intoxicación son "apresurados" y que las acusaciones contra Putin por el supuesto envenenamiento son "ruido vacío" y "charla insustancial".
"No podemos tratar en serio las acusaciones que ustedes han proclamado", dijo Peskov durante una conferencia telefónica con periodistas. "Estas acusaciones no pueden de ninguna manera ser verdad."
El portavoz dijo que no se abrirá ninguna investigación criminal en Rusia a menos que los doctores identificaran la sustancia específica con la que Navalny habría sido envenenado.
La sustancia específica aún no ha sido identificada pero Navalny está siendo tratado con atropina, el mismo antídoto utilizado tras el ataque en 2018 contra Sergei y Yulia Skripal en Salisbury.
Peskov sugirió que varias medicaciones podrían ser responsables para la caída repentina de los niveles de colinesterasa, una enzima necesaria para el funcionamiento correcto del sistema nervioso, en el organismo de Navalny.
"Ni nuestros doctores ni los alemanes han determinado (la sustancia). Si la sustancia es identificada, si es determinado que fue un envenenamiento, entonces, por supuesto, será causa de investigación."
Varios países occidentales han demandado una investigación sobre el presunto ataque. La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que "los responsables deben ser identificados y rendir cuentas."
Mientras tanto, un diario ruso ha publicado que Navalny estaba siendo vigilado por el gobierno durante su viaje a Siberia. El Moskovsky Komsomolets escribió que fuentes policiales dijeron haber seguido los movimientos del político en Tomsk.
La filtración, explica The Guardian, habría sido hecha para mostrar que Navalny no fue envenenado en la ciudad pero reveló el grado de seguimiento que había sobre el político.
Peskov también negó en su conferencia de prensa que Putin haya participado de las negociaciones para trasladar a Navalny a Berlín:
"No participó, no es prerrogativa del presidente, es una decisión exclusivamente de los médicos que tiene que ver con el estado de salud del paciente", dijo. "No hubo ningún motivo para negociaciones internacionales, pero las respectivas autoridades lo hicieron todo bien rápido… Todos los trámites necesarios para salir del país se hicieron rápidamente después de que los médicos consideraran posible el traslado del paciente", refirió.
El portavoz también destacó que los médicos del hospital de Omsk lucharon durante 3 días para salvarle la vida.
El estado de salud de Navalny hoy es grave pero estable.
Los médicos alemanes dijeron que aún no saben qué efectos a largo plazo podrían quedarle al paciente tras el presunto evenenamiento, incluyendo efectos que atañen al sistema nervioso.