En Santa Teresa es común ver a jóvenes vendiendo alfajores caseros, empanadas, happy brownies y parrillas argentina con fondas tradicionales.
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Luciano Otabiano no se olvida del mate ni cuando está al frente de su negocio de choripanes.
Las autoridades de Cóbano, distrito al que pertenece Santa Teresa, no cuentan con una cifra exacta de los argentinos que viven aquí pero todos coinciden en que no dejó de aumentar en la última década junto a la de israelíes o estadounidenses.
Muchos jóvenes argentinos llegan solo por los meses de temporada alta para trabajar en restaurantes o vendiendo productos artesanales, pero otros se establecieron aquí para siempre.
El "boca a boca" se encargó de popularizar este destino entre los argentinos y quienes viven hoy en Santa Teresa reciben por redes sociales decenas de mensajes de compatriotas desconocidos pidiéndoles consejos.
Daniel opina que la relación con los argentinos es muy cordial.
El argentino es amable y el tico también, no hay choque de culturas. Quizá pensamos que no son problemáticos, que si se fuman un porrito, van a la playa, unas cervezas… todo bien El argentino es amable y el tico también, no hay choque de culturas. Quizá pensamos que no son problemáticos, que si se fuman un porrito, van a la playa, unas cervezas… todo bien
Para Favio López, intendente (alcalde) de Cóbano, los argentinos vienen a cubrir carencias de parte de la población local como el no dominar un segundo idioma para atender a los visitantes, pero también ve un punto negativo en su presencia.
La mayoría de argentinos que trabajan en la zona no aportan nada al Estado, están contratados de manera informal y algunos trabajan solo por las propinas. Usan el sistema del pueblo pero no tienen permiso de trabajo ni cargas sociales La mayoría de argentinos que trabajan en la zona no aportan nada al Estado, están contratados de manera informal y algunos trabajan solo por las propinas. Usan el sistema del pueblo pero no tienen permiso de trabajo ni cargas sociales
Uno de los temores más recurrentes entre quienes viven en Santa Teresa es que, de algún modo, la zona pueda "morir de éxito" y que el entorno natural se vea perjudicado por la llegada cada vez mayor de turistas.
Durante la pandemia, muchos aprovecharon la ventaja del teletrabajo para vivir unos meses en Santa Teresa, lo que encareció notablemente los precios de los alquileres.
El intendente reconoce que esto es una preocupación y desvela que, en el último año, promotores inmobiliarios extranjeros "muy poderosos" invirtieron en compra de terrenos por más de US$200 millones en todo el distrito.
"Queremos seguir siendo exclusivos. El turista que llega paga entre US$200 y US$800 la noche en un hotel. Para mantener ese tipo de clientes (de nivel adquisitivo) medio-alto, lo importante es conservar la naturaleza que nos hace atractivos", afirmó a BBC Mundo.
¿Y entran los argentinos en este perfil de visitante? "En realidad, no. Personalmente los veo como migrantes de fuerza laboral que hacen un servicio, pero no vienen a gastar en tours u hospedajes medio-altos", opina el intendente.
Para entrar a Costa Rica es necesario un pase de salud, seguro médico por covid-19 y pasaje de regreso.