La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) también cuestionaron la legitimidad de las elecciones, debido a la falta de garantías sobre su transparencia.
“La integridad del proceso electoral quedó anulada por el encarcelamiento, el acoso y la intimidación sistemáticos de precandidatos presidenciales”, señaló el Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell.
La vecina Costa Rica anunció, tras el cierre de los colegios electorales, que no reconoce el proceso electoral de Nicaragua por la "ausencia de condiciones y garantías" requeridas en una democracia para acreditar las elecciones como transparentes, creíbles, independientes, libres, justas e inclusivas.
Del otro lado de la vereda, el mandatario venezolano Nicolás Maduro celebró la votación y reiteró su apoyo a su aliado Ortega para defender a ese país.
También Rusia y Bolivia felicitaron a Daniel Ortega. Para el gobierno de Vladimír Putin, en Nicaragua “se cumplieron las leyes locales”.
“Enviamos a observadores (...) y, de acuerdo con su testimonio, los comicios se celebraron de forma organizada y con el cumplimiento de la legislación nicaragüense, las reglas epidémicas impuestas por la Covid-19 y una significativa participación ciudadana”, dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo de Venezuela, Félix Plasencia, pasando por alto el hecho de que todos los candidatos opositores han sido detenidos por el régimen de Ortega.