Dado el tamaño masivo del mercado de alta costura de China, que es uno de los mayores contribuyentes de ingresos para muchas marcas de moda globales, una controversia tan persistente podría plantear una situación delicada para las empresas, ya que el público chino se ha vuelto cada vez más sensible a la descripción y el trato por parte que las empresas extranjeras tienen hacia su pueblo y su cultura.
En 2020, el mercado de alta costura en China creció un 48% a pesar de la pandemia de coronavirus, según datos de la industria. La fuerte demanda china de Dior dio un impulso de US$ 10 mil millones para su empresa matriz LVMH, informó Bloomberg en abril.
Dior no es un caso aislado en lo que respecta a tal controversia, ya que varias marcas internacionales se han enfrentado a críticas en China en los últimos años por mostrar lo que los internautas llamaron una estética "distorsionada" en la forma en que retratan a las modelos chinas.
Por ejemplo, algunas fotos de modelos chinos de Louis Vuitton fueron criticadas por los internautas por tener un "filtro de la dinastía Qing", ya que la vestimenta y los peinados de los modelos tenían cierto parecido con las personas que vivían en esa dinastía.
Anteriormente, la casa de moda de alta costura italiana Dolce & Gabbana recibió duras críticas en China después de que su video que mostraba a una modelo china luchando por comer comida italiana con palillos fuera acusado de insultar a China y a su cultura.