Andersen Braathen, de 37 años, reconoció haber cometido el crimen, que se produjo el miércoles (13/10) en Kongsberg, una pequeña ciudad en el sureste de Noruega.
5 personas murieron, cuatro mujeres y un hombre de edades entre 52 y 78 años, y 3 resultaron heridas.
El inspector detalló:
Respecto al móvil, la enfermedad sigue siendo la principal hipótesis. Y respecto a la conversión al islam, esta hipótesis pierde peso Respecto al móvil, la enfermedad sigue siendo la principal hipótesis. Y respecto a la conversión al islam, esta hipótesis pierde peso
Los servicios de inteligencia de Noruega habían confirmado que el ataque apuntaba a un ataque terrorista, aunque luego se decantó por problemas de salud mental. Braathen era un converso al islam que figuraba en una lista de personas que preocupaba por su radicalización.
Según la radiotelevisión pública NRK, una primera señal de alerta llegó en 2015 y, según la prensa noruega, el PST advirtió en 2018 sobre el hecho de que el sospechoso pudiera cometer "un ataque a pequeña escala".
Estas informaciones han puesto en entredicho las medidas que las autoridades aplicaron para evitar que Braathen pasara al acto.
Antes del fin de semana, se anunció que Braathen se someterá a un examen psiquiátrico forense preliminar y que el resultado de esto podría tener un gran impacto en la cuestión de la culpa.
El autor de los hechos, que probablemente actuó solo, está en detención provisional en un centro médico. Se está llevando a cabo una evaluación psiquiátrica para determinar si puede ser considerado o no penalmente responsable de los hechos.
El acusado ya fue sometido a una investigación de este tipo en 2020 pero la policía no ha tenido la oportunidad de comentar sobre el contenido y los resultados. En mayo del año pasado, a Braathen se le prohibió visitar a sus padres.
A lo largo de esta semana y la próxima se conocerán más detalles de la salud mental del asesino y la pena carcelaria que enfrentará.