La Embajada de Estados Unidos en Kiev emitió a última hora del jueves una alerta de seguridad en la que instaba a todos los ciudadanos estadounidenses que estuvieran en Ucrania a salir inmediatamente, explica Infobae. La alerta, que parecía ser una respuesta al ataque de Vinnytsia, afirmaba que las grandes concentraciones y los eventos organizados “pueden servir como objetivos militares rusos en cualquier lugar de Ucrania, incluidas sus regiones occidentales”.
El ministro del Interior ucraniano, Denys Monastyrsky, compartió la postura de Zelenski y señaló que el ataque con misiles era un “crimen de guerra” destinado a intimidar a los ucranianos mientras las fuerzas del país resisten en el este. Dijo que varias decenas de personas fueron detenidas para ser interrogadas bajo la sospecha de que las fuerzas rusas habían recibido ayuda de alguien sobre el terreno.
Sobre el ataque, el subjefe de la oficina presidencial ucraniana, Ihor Zhovkva, prometió que Ucrania traería a los responsables a la justicia, diciendo que "cada persona que fue responsable por esta explosión, la persona que apretó el botón - y ya sabemos que fueron misiles Kalibr disparadas desde el submarino y el inventario del Mar Negro - cada persona responsable de planear y ejecutar esta operación será definitivamente traída ante la justicia", afirmó.
Al mismo tiempo que sucedió el ataque, funcionarios de gobiernos de unos 40 países se encontraban reunidos en La Haya para discutir cómo coordinar los esfuerzos para investigar y juzgar posibles crímenes de guerra en Ucrania.