En órden similar pero sin tanta exposición público también figura la Nueva Familia Michoacana. La organización narco mexicana se dedica al tráfico y comercialización de estupefacientes, aunque también desarrolla actividades ilegales relativas a la minería en varios puntos de América.
Por su parte, la organización narco ecuatoriana Los Tiguerones conforma una de las bandas más peligrosas de Ecuador. Se trata de una escisión de Los Choneros, a los cuales Argentina también incluyó en el RePET, con el narcotráfico y el sicariato como especialidad.
En último orden, Argentina apuntó directamente contra la FARC colombiana. La organización, ampliamente conocida por su vigencia a través de las décadas, concentra activistas radicales de la izquierda marxista plegados en la selva en Colombia y sus principales delitos están referidos al secuestro y extorsión.
Un nuevo cargamento de droga fue secuestrado por gendarmería gracias a Vito, el perro policía, que detectó cocaína en un camión que transportaba porotos.
Alineamiento con Washington
La ampliación de la lista de terroristas que Argentina mantiene se aceleró en los últimos meses tras la intensificación de las relaciones entre Buenos Aires y la Casa Blanca. En ese sentido, y como parte de la política regional de seguridad del Pentágono, uno de los pedidos especiales habría sido endurecer las medidas contra las organizaciones narco criminales en expansión, vistas en Washington como una amenaza creciente a la seguridad nacional.
A partir de ello, Argentina ejecutó la adhesión de organizaciones como Hamas, Los Choneros y Los Lobos, Los Chone Killers, Fuerza Quds, parte de la Guardia Revolucionaria Islámica, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel de los Soles y otros.
La inclusión de dichas organizaciones en el RePET eleva las alertas de seguridad internas referidas a potenciales integrantes, activa monitoreos en Migraciones e impulsa investigaciones y detenciones internas.
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