Este martes, Barrett se definió como una jueza "originalista" y "textualista" porque cree que la Constitución debe ser interpretada con el significado con que fue escrita, y no cree que sea un texto vivo que debe ser reinterpretado de acuerdo a los cambios y transformaciones de época.
"El originalismo es una familia de teorías, siendo las principales: El propósito original ("original intent") es la teoría según la cual debe haber una coherencia de significado al interpretar entre lo que está escrito en la Constitución y lo que tenía en mente la intención del constituyente", aclara Wikipedia.
Consultada sobre si podría poner de lado sus creencias católicas a la hora de tomar decisiones, aseguró poder hacerlo.
Sin embargo, hubo varios temas sobre los que Barrett rehusó pronunciarse: uno de ellos fue el aborto.
La jueza no quiso decir si el fallo de la Corte Suprema que legalizó el aborto (Roe v. Wade) debería modificarse.
"No puedo comprometerme prematuramente. No tengo una agenda para tratar de revertir casos específicos", dijo Barrett.
Otro tema sobre el que la magistrada rehusó responedr es sobre si el presidente Trump tiene la autoridad legal para postergar las elecciones previstas para el 3/11.
"Si esa pregunta me surgiera, necesitaría escuchar argumentos de ambas partes, leer resúmenes, consultar con mis colegas", respondió a una pregunta de la senadora demócrata Diane Feinstein. "Si digo algo ahora me convertiría en comentarista de temas legales", agregó.
Barrett también evitó posicionarse con respecto a los derechos LGTBQ.