El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, siglas en inglés), que vigila la actividad sísmica mundial, situó el hipocentro a 10 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino. El mismo organismo localizó el seísmo a unos 413 kilómetros al oeste de Vao, en Nueva Caledonia y a 417 al noreste de Tafao, en Vanuatu.
Aunque el sismo ocurrió lo suficientemente lejos de la tierra como para no causar daños por temblores, el gran terremoto pudo haber producido un tsunami peligroso para las islas de la zona.
Se han observado olas de tsunami en Vanuatu y Nueva Caledonia, las islas más cercanas al terremoto, pero no se prevé un tsunami en todo el Pacífico.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico informó olas de altura de tsunamis de hasta 0,64 metros en Vanuatu y 0,38 metros en Nueva Caledonia.
Nueva Zelanda, Fiji y Vanuatu enfrentan las amenazas más importantes, según el PTWC (Pacific Tsunami Warning Center): podrían ver olas de hasta 1 metro en las próximas horas.
Los niveles reales de agua en la costa pueden variar significativamente de las alturas reportadas del tsunami, dependiendo de la geografía local, explica CNN.