El Nord Steam 2 es un proyecto de gaseoducto cuyo objetivo es transportar el gas ruso hacia Europa occidental, a través del mar Báltico, sin pasar por ningún país de Europa del Este. El Nord Steam 2, que estaba previsto que terminase para principios de 2020, duplicará la cantidad de gas ruso transportado del Nord Steam 1, operativo desde 2012. En el proyecto participan, además del gigante energético ruso Gazprom, varias empresas europeas, como la francesa Engie, el angloholandés Shell, los alemanes Uniper y Wintershall y el austríaco OMV. En total la inversión se cifra en 9.500 millones de euros.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia dijo que esperaba que el gasoducto recibiera su certificación en la primavera boreal.
Sin embargo, el portavoz del Kremlin no considera que la decisión de suspender el proceso de certificación del Nord Stream 2 esté politizada: "La certificación de NS2 es un proceso bastante complicado. La operadora cumplirá con todos los requisitos de la legislación vigente".
La presión sobre el proyecto se ha intensificado en las últimas semanas a la luz de las tensiones diplomáticas entre Moscú y las naciones occidentales, principalmente por los temores de un posible ataque ruso a Ucrania.
En un momento en el que aproximadamente 100.000 soldados rusos se concentran en su frontera, Ucrania ve a Nord Stream 2 como una amenaza existencial para su seguridad. El gasoducto eludiría la infraestructura de tránsito de Ucrania y entregaría gas ruso directamente a Alemania, eliminando uno de los últimos elementos disuasorios que tiene Ucrania contra una invasión.
La Unión Europea (UE), que depende del gas que llega de Rusia, ha advertido de "medidas sin precedentes" contra el país si muestra una mayor agresión hacia Ucrania, lo que podría incluir sanciones al gasoducto.
Además de Ucrania, otro de los principales problemas para el proyecto es USA. En noviembre, el Departamento del Tesoro de USA impuso sanciones contra dos embarcaciones y una empresa (Transadria Ltd vinculada a Rusia) que participaron en la construcción del gasoducto Nord Stream 2. Dichas sanciones fueron consideradas como "ilegales y equivocadas" por el Kremlin.
Ese mismo mes, el gobierno alemán piden al Congreso de USA que no imponga sanciones al gasoducto Nord Stream 2, pues en caso de hacerlo, se "debilitará la credibilidad de USA" y "en última instancia dañará la unidad transatlántica".
Finalmente, Biden dijo que se opone al oleoducto, pero renunció a las sanciones esta primavera para evitar alienar a un aliado clave de USA por un proyecto que ya estaba cerca de completarse. ¿Resignación?