“La Constitución no me permite disolver el Parlamento, pero sí suspender su actividad”, dijo Said, quien tomó su decisión con base en el artículo 80 de la carta magna, que permite adoptar este tipo de medidas ante un “peligro inminente”:
“He tomado las decisiones que la situación exige para salvar a Túnez, el Estado y el pueblo tunecino”, expresó el gobernante tras reunirse con los responsables de las fuerzas de seguridad. “Nos encontramos en momentos muy delicados en la historia de Túnez”, agregó.
Said anunció que se hará cargo del Poder Ejecutivo con “la ayuda del gobierno” y que designará a un nuevo primer ministro. Además, levantó la inmunidad parlamentaria de los diputados.
De acuerdo a medios, este lunes, centenares de manifestantes salieron a las calles en apoyo al presidente, pero otros lo hicieron en favor de Ennahda.
Asimismo, seguidores del presidente impidieron que simpatizantes del partido Ennahda se acercaran a su jefe, Rached Ghannouchi, quien también es presidente del Parlamento, según observaron periodistas de la AFP.
Ghannouchi, junto a varios diputados, intentó ingresar a la sede la cámara custodiada por soldados, según un video difundido en la cuenta Facebook de su partido.
Ghannouchi y el presidente Said se hallan inmersos en un enfrentamiento político desde hace meses, lo que ha paralizado el gobierno y perturbado a los poderes públicos, en medio de la ola de contagios de Covid-19 que sacude Túnez desde principios de julio, explica Deutsche Welle.
Ennahda calificó la decisión del presidente como un "golpe de Estado contra la revolución".
En 2011, los tunecinos se levantaron contra décadas de autocracia para establecer un sistema democrático que divide los poderes entre el presidente, el primer ministro y el Parlamento. Esto garantizó nuevas libertades pero no trajo los resultados esperados en lo económico, despertando el malestar social.
Las manifestaciones del domingo no fueron convocadas por ninguno de los principales partidos políticos, sino por activistas, explica el diario La Nación.
Los asistentes centraron gran parte de su frustración en el islamista Ennahda por ser la mayoría en el Parlamento. El partido era ilegal hasta 2011 pero tras la Primavera Árabe, se ha vuelta el partido más exitoso.
“Muchas personas fueron engañadas por la hipocresía, la traición y el robo de los derechos del pueblo”, dijo Said en un comunicado difundido por los medios de comunicación estatales. “Le advierto a cualquiera que piense en recurrir a las armas (...) y a quien dispare una bala, las fuerzas armadas responderán con balas”.