Por este motivo, ahora Mujica aconseja que primero "les miren las manos" a quienes quieran vivir en el país, en referencia a que lleguen personas que sean trabajadoras.
La llegada de los refugiados de Afganistán depende no sólo de Uruguay sino también de la colaboración de ONG cristianas que se harían cargo de la manutención de los recién llegados hasta que puedan aclimatarse. El Estado uruguayo, a cambio, les entregaría el estatus de refugiado.
Como menciona el diario El País, la ola de refugiados afganos es la tercera ola más grande de desplazados en el mundo; solo la supera la venezolana y la siria. Según la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados (Acnur), para este año se prevé que más de medio millón de afganos hayan huido de su país, una cifra similar a los desplazados internos.