Debido al "filibusterismo" u obstruccionismo parlamentario, que requiere una mayoría de 60 votos en el Senado para que las propuestas lleguen al debate y a la aprobación, los demócratas se han visto impedidos de sacar leyes en varios ámbitos, y el tema del aborto no sería la excepción.
Algunos senadores demócratas defienden hacer un cambio en las reglas del Senado de Estados Unidos para poder sacar adelante leyes, y esta propuesta cuenta con el apoyo de Biden, pero algunos demócratas en el Senado se oponen a esto porque temen que en el futuro podría volver como un búmeran. Imaginemos un escenario hipotético futuro en el que el "filibusterismo" ha sido repelido o modificado para poder sacar leyes con 50 votos. Esto podría terminar otorgándoles a los republicanos la posibilidad de imponer mayores límites al aborto la próxima vez que sean gobierno y tengan control del Congreso.
Con una mayoría simple podría eliminarse el "filibusterismo" pero sin el apoyo de algunos de los senadores demócratas, tampoco se llegaría a eso.
El plan "b"
De acuerdo al Post, la administración de Biden entró en un estado de "pánico" al darse cuenta de las pocas herramientas que realmente tiene a disposición para garantizar el acceso al aborto si Roe v. Wade es anulada. Los funcionarios están concentrados ahora en un plan que puede parecer poco ambicioso (y aún así enfrentaría problemas) -esto da cuenta de la escasez de opciones-: piensan en una serie de acciones ejecutivas y regulatorias que el Ejecutivo podría tomar para garantizar que las mujeres en los estados republicanos, en particular las mujeres pobres, puedan llegar a acceder al aborto si así lo desean. Sin embargo, esas medidas podrían enfrentar acciones legales por parte de procuradores generales republicanos, y gran parte de esas acciones podrían prosperar. Aún si no lo hacen, podrían trabar el asunto durante años. Al menos un legislador estatal republicano ha propuesto hacer ilegal que las mujeres viajen a otros estados a abortar, pero no está claro si una táctica de este tipo obtendría apoyo.
Pastillas abortivas
En diciembre, la administración de Biden ya dio un paso, adelantándose a la posible anulación de Roe v. Wade, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos decidió permitir que las pastillas abortivas sean prescriptas a través de citas médicas virtuales y luego enviadas por correo a los pacientes. Según el diario The New York Times, si Roe v. Wade es anulada, la próxima cancha de batalla entre los pro y anti-aborto en Estados Unidos, será el tema de las pastillas abortivas.
Biden, incómodo
Un punto interesante que menciona el artículo del Post es que la posible anulación de Roe v. Wade arroja a Biden a un lugar incómodo. El presidente estadounidense es católico, e inicialmente se oponía a la sentencia, diciendo que la Corte había ido demasiado lejos con esa decisión de 1973, pero su postura fue modificándose con el correr de su carrera política.
Varios medios estadounidenses destacan que el miércoles fue la primera vez que Biden mencionó la palabra aborto desde que es presidente.
En 2020, recuerda el artículo del Post, durante las primarias, Biden manifestó su apoyo por la enmienda Hyde, que prohíbe otorgar fondos federales a abortos; apoyo que luego retiró, al haber una fuerte reacción por parte de activistas demócratas.
De cara a unas elecciones de medio término que no lucen bien para los demócratas, es de esperar que la administración utilizará el asunto como un elemento galvanizador para intentar obtener más votos y fondos. Biden y sus aliados advierten que otorgar más poder a los republicanos podría resultar en más acciones en línea con la ideología conservadora de ese partido, tales como la anulación de Roe v. Wade, que podrían modificar sustancialmente la vida de los estadounidenses.
"¿Cuáles son las próximas cosas que serán atacadas? Porque esta gente de Make America Great Again es realmente la organización política más extrema que ha existido en la historia reciente americana", dijo Biden ayer.