"Para aquellos con fragilidades severas, incluso los efectos secundarios relativamente leves de la vacuna pueden tener graves consecuencias", dijo el Instituto Noruego de Salud Pública.
"Para aquellos que tienen una expectativa de vida muy corta, de todos modos el beneficio de la vacuna puede ser marginal o irrelevante", agregó.
Emer Cooke, el nuevo director de la Agencia Europea de Medicamentos, dijo que el seguimiento de la seguridad de las vacunas Covid, especialmente aquellas que se basan en tecnologías novedosas como el ARN mensajero, sería uno de los mayores desafíos una vez que las vacunas se implementen ampliamente.
Más de 30.000 personas recibieron la primera dosis de la vacuna de Pfizer o Moderna en el país escandinavo desde fines de diciembre, de acuerdo con las cifras oficiales.
Por su parte, en Australia, el ministro federal de Salud, Greg Hunt, pidió a la Administración de Productos Terapéuticos (TGA) que busque más información sobre la vacuna Pfizer, tras las muertes en Noruega.
“Continuaremos trabajando con los reguladores europeos durante los próximos días para investigar este informe y determinar si las advertencias específicas sobre los riesgos de la vacunación en los muy ancianos o enfermos terminales deberían incluirse potencialmente en la información del producto para la vacuna Pfizer BioNTech”, dijo Hunt a la prensa local.
"Hemos estado en contacto con el Ministro de Relaciones Exteriores, y Marise Payne encargará al DFAT que busque asesoramiento directamente del gobierno noruego", agregó.
“Además, hoy he informado tanto al Primer Ministro en funciones como a la Oficina del Primer Ministro. Así que cuando haya más información disponible, la compartiremos con el público australiano", concluyó.
En tanto, se reportaron otros casos adversos a la vacuna de Pfizer: a mediados de diciembre 2 pacientes en Alaska tuvieron reacciones alérgicas graves. En Bélgica un hombre murió 5 días después de la vacunación y en Alemania 7 personas.
A esos casos se suman una trabajadora sanitaria en Portugal, la esposa de un médico de Miami (USA), un israelí de 75 años y otro de 88 y un suizo de 91 años.