De pronto llegó la Pandemia
Una enfermedad, nueva debió readecuarse en horas para enfrentar la amenaza de esta epidemia global. En más de un año ya de este flagelo, el conjunto de las ART atendieron más de 360 mil trabajadores afectados por el virus, en simultáneo con los casos habituales y típicos de accidentes laborales. En ese contexto se superaron las 23 millones de acciones virtuales en prevención, entre abril 20 y mayo 21. Y en 2020, a pesar de las dificultades, se brindaron cerca de 5 millones de prestaciones médicas integrales.
En tanto ¿qué ocurrió con la Litigiosidad?
El sistema fue pensado para prevenir accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. Y, en caso de producirse, resolver de manera administrativa y ágil los daños atendiéndolo hasta su máxima curación posible. Si aún así, quedaran secuelas o discapacidades, resarciéndolas económicamente.
Pero, desde 2004, con jurisprudencia adversa a nivel del máximo tribunal, fueron ingresando más y más juicios a grado tal de poner en peligro su sustentabilidad. A pesar de todas las mejoras que se fueron incorporando, tanto en términos de prevención de siniestros y de cobertura y servicio, como de montos indemnizatorios, la andanada judicial no disminuía. Esto demostró que ya no dependía de los cambios que se pudieran generar a su formulación. La litigiosidad se confirmó como un fenómeno exógeno al sistema.
Por semejante razón, en 2017 se reformó la Ley con acuerdo de todos los sectores políticos, empresariales y sindicales, en un hecho casi sin precedentes. 15 provincias más CABA, que concentran el 94% de la litigiosidad, ya adhirieron a la misma. En ese contexto se estableció un procedimiento previo, consistente en el paso por comisiones médicas, como condición para cualquier presentación judicial posterior.
En esa instancia fueron encontrando solución un alto porcentaje de los reclamos. Así se fijo conformar un nuevo sistema pericial, los Cuerpos Médicos Forenses (CMF), que ajustaran sus dictámenes al Baremo, tabla de medición de incapacidades incluida en la Ley. Y, además, se incrementaron las indemnizaciones. En un primer momento, los juicios comenzaron a disminuir considerablemente.
Pero la inexplicable demora en constituir los CMF, en cada una de las justicias de las provincias adheridas a la Ley, impidió consolidar ese avance fundamental para darle sustentabilidad al sistema. Al mal efecto de la falta de CMF, se suman tasas de actualización judiciales sobredimensionadas e inalcanzables con las inversiones vigentes, en un sistema que opera en condiciones de infra tarifación.
Resulta imprescindible que se mantenga una adecuado equilibrio entre la cobertura y su financiamiento para seguir cumpliendo, como lo viene haciendo el sistema.
También vale preguntarse, ¿cómo será el Futuro?
Por lo pronto cargado de expectativas. La respuesta plena e integral convirtió la cobertura de accidentes de trabajo en un verdadero objetivo para autónomos, monotributistas, cooperativistas, quienes demandan la protección que da respuesta a la problemática 24 x 7 y que, además, tiene una alta valoración entre trabajadores y empleadores.
El desafío continúa. Estos primeros 25 años permitieron consolidar el sistema, hacerlo conocido y valorado. Las ART demostraron su eficacia y utilidad operativa. Evolucionaron, se perfeccionaron, se adecuaron a las exigencias de un mundo laboral en constante cambio. Pero falta que la justicia cierre de manera virtuosa los "puntos de fuga" que muestra un sistema que cambió la relación entre empresas y trabajadores donde ambos se benefician.