Longobardi saltó justo: mientras la radio transita una crisis de influencia y las nuevas generaciones atentan contra su futuro, el N°1 decidió dar un paso al costado. Su salida no solo habla del momento que atraviesa la radiodifusión en el país -no es prioridad en el mundo medios- sino que además logró reubicarse en su lugar moderado/racional mientras en Mitre se analiza una radicalización anti-K que se verá si le resultará. Quien no logre al menos un piso del 40% de oyentes en la primera mañana, está frente a un problema, sobre todo la radio.
Lo que queda claro es que Mitre se posicionará más a la derecha que Longobardi y allí se produjo un choque evidente.
Por otro lado, siempre hizo ruido que Longobardi no desembarcara en TN, donde la situación es distinta.