En su carrera desenfrenada hacia la fama no parece haber límites éticos ni morales. Y la responsabilidad alcanza a quien le habilita el micrófono porque su presencia no es inocua, es dañina En su carrera desenfrenada hacia la fama no parece haber límites éticos ni morales. Y la responsabilidad alcanza a quien le habilita el micrófono porque su presencia no es inocua, es dañina
Resulta preocupante cómo en este país se ha vuelto normal exigir que ciertas voces sean calladas para dar lugar a otras. En las redes sociales, un ambiente sin reglas en el que todo vale, esto es moneda corriente. Y a fin de cuentas, es la propia audiencia haciendo uso de su libertad de expresión. Ahora bien, que tales opiniones lleguen a los medios y que sean profesionales de la comunicación sean los que, anteponiendo su militancia, exijan censura es algo que debería revisarse cuanto antes.
Urgente24, lejos de posicionarse de un lado o de otro, se ubica en el centro de la cuestión. Ambos hechos son graves y representan un agravio a la libertad de opinión. Viviendo en democracia, cualquier acto que promueva la censura es igual de reprochable, sin distinción partidaria. El tiempo dirá si luego de este suceso, un precedente quedará marcado.