Argentina sufrió en los últimos años un ajuste espectacular por haber crecido un 48% entre 2004 y 2015, sin que hubieran aumentado concomitantemente las cantidades exportadas. El boom de términos de intercambio disimuló el desajuste estructural y cuando los precios internacionales se dieron vuelta el gobierno se negó a devaluar y llamó al paredón con el que chocó 'restricción externa'. El gobierno que asumió en 2015 hizo una corrección cambiaria insuficiente y escondió la brecha entre el estancamiento de las cantidades exportadas y el crecimiento del 82% en las cantidades importadas, con deuda, mientras lograba hacer crecer las ventas externas un 19% en cantidades, en los cuatro años de mandato, amortiguando un poco la necesidad del ajuste".
Luego llegó la pandemia y "la gran ventaja de las cuarentenas masivas y el cierre del aire" que hizo que "la cuenta de servicios del balance cambiarios que siempre ha sido deficitaria para la Argentina, sobre todo por el turismo, ha dado respiro y el rojo de abril y mayo cayó desde los 1068 millones del año pasado, a solo 101 millones ahora. Así y todo, la cuenta corriente acumuló un déficit de 477 millones estos dos meses, cuando en 2020 había anotado un superávit de 455 millones".
¿Qué quiere decir esto? Que "cuando vuelva la 'normalidad' el rojo será mucho mas grande y tarde o temprano habrá que reflejarlo en el dólar, que es el precio que balancea las cuentas externas, o crecerán las dificultades para importar tanto bienes finales, como insumos productivos".
"Una parte del déficit externo de los últimos dos meses obedece a la espectacular emisión de pesos destinada a financiar el déficit fiscal, que hizo subir el circulante en poder del público un 25% desde fines de febrero, aún cuando la estacionalidad de la demanda de dinero tiene su punto más bajo en estos meses. El sobrante monetario se reflejó en las tasas interbancarias que llegaron a negociarse al 3,6% anual a mediados de abril. También creció por la misma razón la demanda por atesoramiento y hubo record de compradores del dólar solidario con 2,4 millones de clientes en mayo, duplicando el millón doscientos mil de abril. En ese contexto el dólar paralelo saltó de $78 en febrero a $125 para fines de mayo
Si bien la demanda de dinero crece estacionalmente en la segunda mitad del año y se espera una monetización extra por la mayor cantidad de transacciones a la salida del aislamiento, también aumentará la velocidad de circulación y sin dudas habrá entre 1 y 1,5 billones adicionales de emisión para financiar el déficit fiscal del segundo semestre, que difícilmente puedan ser absorbidos por el banco Central, puesto que eso lo obligaría a subir las tasas de interés, algo que sería suicida en plena recuperación", se extiende el economista.
En este marco, finaliza, "la devaluación del peso en el mercado oficial es la única forma de corregir el déficit estructural del sector externo en el corto plazo y al mismo tiempo licuar el excedente de pesos con el que quedará la economía".
Sabiendo que hoy "el tipo de cambio real es el mismo que Alberto Fernández juzgaba como insuficiente en su campaña electoral y está incluso 5% abajo del que había cuando asumió, en diciembre pasado", que además devaluó Brasil, y que "somos más pobres por la pandemia, con un 60% más de base monetaria", entiende que la devaluación no puede ser sino solo "una cuestión de tiempo".