Ese mismo día, Alberto Fernández por la tarde tomó su automóvil junto al Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; y su vocero, Juan Pablo Biondi, y se introdujeron en el Gran Buenos Aires profundo. Recorrieron el hospital Rene Favaloro que se construyó en La Matanza en el año 2015, que fuera inaugurado en su momento por la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, pero nunca funcionó a pleno. Ahora, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, se puso al frente de la culminación para que pueda ser un sitio donde se trate la pandemia del coronavirus cuando llegue el peor momento que calculan será en mayo. Lo mismo que la construcción de cinco hospitales modulares que estarán en el área metropolitana.
El accionar del Presidente recoge elogios de propios pero también de aquellos que no comulgan políticamente con la fuerza política que representa. Eso sucede en la población pero también en la propia dirigencia política. Los intendentes se sienten cómodos con el Presidente y suelen rescatar, también, la actitud de Sergio Berni, el ministro de Seguridad Bonaerense, más allá de la polémica por la decisión que tomaron muchos de ellos de “cerrar las fronteras” de sus comunas. “No es cuestión de salvarse cada uno por su cuenta”, afirmó el ministro en declaraciones públicas.
Hay un punto en la vorágine de la evolución de la pandemia que genera un nuevo roce con el gobierno provincial. Se trata del Fondo Especial de Infraestructura (FIN) que, por ahora, no puede ser destinado para la compra de equipamiento e insumos de hospitales. Sí es cierto que todo ello es importante, pero tal como le afirmó a este medio un experimentado ex secretario de Salud del conurbano muy consultado por estas horas, el tema no pasa sólo por la compra de insumos, ello debe ser acompañado por recurso humano. Y no es tan fácil de lograr.
Los intendentes en persona recorren las calles para pedirles a sus vecinos que se queden en sus casas. En medio de ello aparecen situaciones insólitas, como detenidos por jugar al fútbol en la vía pública o hacer un asado en una plaza. Es muy complejo, en las barriadas más humildes, lograr que la gente se quede en sus casas cuando en un mismo ambiente pueden convivir más de 6 o 10 personas. De allí que es esencial frenar al virus en esos lugares. Pero además, está el condimento social que graficó con crudeza a este medio un alcalde: “Si en tiempos normales, las guardias de los hospitales registran casos de violencia cuando alguien necesita ser atendido con urgencia, no quiero imaginar si la situación se complica y se colapse los nosocomios”.
Por estas horas, el gobierno nacional junto con las provincias, la ciudad y los municipios ganan tiempo. Se armó en Campo de Mayo, en definitiva es el Gran Buenos Aires, un moderno hospital de campaña que se compró durante la gestión anterior a China. Trascendió que habrá sedes de clubes, estadios que podrían ponerse en condiciones y hasta galpones del ferrocarril para aislar a los pacientes de ser necesario. Hay una percepción que circula con mucha fuerza entre los despachos locales. Están convencidos que el gobierno maneja proyecciones complejas del desarrollo de la pandemia en la Argentina. Es más, será el propio poder ejecutivo quien distribuya los insumos hospitalarios luego de frenar que cada empresa pueda venderlos a municipios de manera directa. Una acción para evitar la carrera descontrolada para ver quien se equipa más y mejor.
La pandemia, sin dudas, le ha dado un sentido épico a la gestión de Alberto Fernández que replica en la política. No son tiempos para proyectar otra cosa que no sea la evolución de la curva de contagios - la esperanza es que sea lo más lenta posible- ,aunque la mirada hacia adelante no escapa de los análisis frecuentes. Sí se pueden observar con claridad algunos aspectos centrales en la provincia de Buenos Aires.
Los intendentes están alineados con Alberto Fernández, los oficialistas desde ya y quienes son opositores muestran el sentido común de trabajar en conjunto. Las opiniones son coincidentes en como lo ven al máximo mandatario en sus encuentros privados. “Activo, muy informado y transmite tranquilidad”. El resultado, aún incierto de la pandemia en la Argentina, quizá alumbre un nuevo tiempo político donde hasta se imaginan la construcción de una “novedosa transversalidad”. Claro, siempre que cuando haya pasado todo esto, la sociedad sienta un cambio profundo o, en pocos, meses tienda a volver a los comportamientos anteriores al coronavirus. El presidente le dijo a los jefes comunales en Olivos: “ La economía ya no será lo que era”.
Un párrafo final para contar la experiencia personal de este cronista que el día lunes pudo entrevistar al Presidente de la Nación en Canal 26. Aquello que se recoge en charlas con dirigentes de todos los sectores y que fue plasmado en esta nota, es lo que se vivió en la charla con el primer mandatario. Alberto Fernández logra trasmitir serenidad, tranquilidad y sobre todo sentido común. Tras ese reportaje, no me quedaron dudas: Hay un jefe de Estado al frente de la batalla. ¿Está naciendo un líder?