En las escuelas de todo el mundo se enseña que Estados Unidos es la democracia constitucional más antigua del mundo, fielmente caracterizada por sus legendarios checks and balances (frenos y contrapesos). Puede que no sea perfecta, pero es, o al menos era, el modelo a seguir.
El mismo presidente, Donald Trump, se ha dedicado durante todo su mandato a desacreditar a las instituciones de USA. Si se toman dos pilares centrales del gobierno representativo estadounidense podremos identificar esto: el doble concepto de las elecciones celebradas cada 4 años y una transferencia de poder pacífica. En julio, Trump utilizó el coronavirus como excusa para plantear la idea de aplazar las elecciones, algo que ninguno de sus predecesores hizo jamás, por más graves que fueran las respectivas crisis.
Y, en lo que respecta a la transferencia pacífica de poder, su capacidad de crear problemas fue claramente notoria. En particular, luego de las elecciones presidenciales que encontró como ganador al demócrata Joe Biden. Con repetitivas declaraciones infundadas de fraude, el actual líder estadounidense puso en jaque la credibilidad el sistema democrático del país norteamericano. La grabación en la que presionó al secretado de Estado de Georgia para que "encontrara" más de 11 mil votos a su favor y las amenazas a su vicepresidente para que no ratificara a la dupla Biden-Harris, son inéditas en la historia de Estados Unidos. Y no sólo Trump, sino también líderes del partido republicano estaban allí, en el Congreso, repitiendo la mentira del fraude y desacreditando la legitimidad de la democracia y las instituciones.
Aunque anoche se retomó la interrumpida sesión de certificación del presidente electo, quien asumirá el mando el próximo 20 de enero, entre las víctimas no solo hay personas heridas sino también la propia democracia de Estados Unidos. Desde hoy será más difícil invocar el excepcionalismo de dicho país. Según el politólogo Steven Levitsky, en una entrevista realizada por la BBC, "la democracia sobrevivirá a este día", pero lo que se plantea a futuro para Estados Unidos es incierto y un periodo llevado por la crisis.