Aún repica aquella frase de iniciación cuando Axel Kicillof pidió un gabinete “militante” para su gobierno. Toda una definición con fuerte carga ideológica que no es compartida por muchos actores cuyos orígenes partidarios revistan en el peronismo más clásico. La conformación del elenco ministerial obedece a aquel paradigma, con excepciones en ministros como Sergio Berni (Seguridad) y Julio Alak (Justicia). Dos áreas sensibles donde se juega, en parte, el éxito de la gestión.
Puertas adentro, los criterios chocan con otros despachos, tal como el de la ministra de Gobierno, María Teresa García, proveniente del peronismo de San Isidro, ligada eternamente a Antonio Cafiero, el abuelo del jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero. Luego García fue convertida al más ortodoxo cristinismo, a tal punto que llegó al Senado en 2017 por pedido expreso de la actual Vicepresidenta de la Nación.
Un claro ejemplo de las miradas distintas en el gobierno provincial es la relación con la Justicia. Uno de esos puntos fue la embestida inicial para buscar la salida del procurador Julio Conte Grand, motorizada por la propia Garcia, a la que en su momento se sumó Sergio Massa.
El tema no ha desaparecido por completo de la agenda, pero se atemperó. En parte porque las posturas no coinciden dentro del gobierno provincial. La mirada de Julio Alak es muy diferente, en este aspecto, a la de la ministra de Gobierno. Es interesante bucear sobre ciertos aspectos sensibles de viejas vinculaciones políticas que ayudan a entender momentos actuales.
Durante el mandato de María Eugenia Vidal hubo avances importantes que tocaron intereses en departamentos judiciales claves de la provincia. Sobre todo en uno de ellos, Lomas de Zamora, cuya causa más notoria ha sido la que mediatizó el suspendido juez de Garantías, Luis Carzoglio.
El ahora defendido por Eduardo Duhalde espera la reanudación del Jury de Enjuiciamiento con el telón de fondo de una causa vinculada a Pablo Moyano instruida por el fiscal de Lomas de Zamora, Sebastián Scalera. La morfología de ese departamento judicial es muy particular y aún podrían darse algunos cambios de los que se pensaban en los tiempos de Cambiemos. Allí la influencia del ex viceministro de Justicia en días de Daniel Scioli, Julián Álvarez, allí ha sido notoria, con la particularidad que su vínculo con Alak nunca fue bueno, desde los tiempos en que compartían ministerio nacional.
Álvarez tampoco quedó en buenos términos con sus compañeros de La Cámpora, que le facturan haberse ido a Barcelona luego de la derrota de 2015. Datos.
El desarme de la red de corrupción político, judicial y policial que tuvo como emblema al ex juez César Melazo y al camarista de Casación, Martín Ordoqui, aún no creen que se haya completado.
Ordoqui, un excéntrico al que le gustaba pasearse con el torso desnudo por su despacho, también espera la reanudación del Jury. Tan sólo estos dos casos y la manera en que avancen o no, permitirá tener en claro si hay idea de ayudar o no a quienes dicen que parecen aliados políticos del oficialismo.
Hugo Moyano ya ha recibido señales que sus apetencias no fueron correspondidas en los cargos que anhelada dentro del gobierno nacional. El futuro de las causas en la provincia podrían ser también una señal para el líder camionero para saber de qué lado lo quieren.
Alberto, Massa y la contención al Conurbano
El Gran Buenos Aires fue el factor fundamental para el triunfo de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri en 2019. Lo mismo para Axel Kicillof, cuya boleta nunca fue cortada por los alcaldes, más allá de lo que pregonaban voceros oficiosos de la comunicación bonaerense.
Pero el entendimiento de esa realidad marca una diferencia entre Nación y Provincia, según los intendentes. Durante estos días, el Presidente de la Nación hizo gestos públicos muy fuertes de apoyo al mandatario bonaerense en un momento económico muy delicado. Pero al mismo tiempo, fue el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien comentó que Kicillof había conseguido hasta el viernes 24/01 un respaldo del 26% de los bonistas a la propuesta para postergar un pago por US$ 250 millones. Kicillof necesita 75% para aplazar ese vencimiento.
De todas formas, Alberto Fernández le sigue dando contención a los dirigentes del Gran Buenos Aires. Allí funciona un trípode que incluye, además del Presidente, a Massa y Máximo Kirchner.
El ejemplo más reciente es la llegada, la semana pasada, de Martín Cosentino, ex vice jefe de gabinete de Scioli al AABE, el organismo que administra los bienes del Estado.
Tras su paso por las oficinas de Alberto Pérez en los tiempos del Sciolismo, Cosentino se acercó a dos intendentes de la 3ra. Sección Electoral: Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora). Durante estos años se abocó a la actividad privada pero muy cercana a los alcaldes, donde habría logrado un importante crecimiento en el desarrollo de las fotomultas que se cobran en Provincia de Buenos Aires. Su N°2 en el organismo es Juan De Bandis, de La Cámpora y ex candidato a intendente en Tres de Febrero.
Otro ex candidato a intendente que arropa Alberto Fernández y Massa es Franco La Porta. Con un curriculum muy importante en la gestión de organismos del Estado provincial, el hombre de San Miguel fue designado al frente de la Administración de Puertos, bajo la órbita del Ministerio de Transporte. La cartera que dirige Mario Meoni se ha convertido en el sitio de desembarco por excelencia del massismo y el lugar de contención, junto a Obras Públicas, de los intendentes del Gran Buenos Aires.
La Porta llega allí luego de haber sido interventor en Lotería de la Provincia de Buenos Aires, antes vicepresidente del IPS (Instituto de Previsión Social), diputado provincial y secretario de Servicios Públicos bonaerense. Es decir, experiencia en la gestión no le falta. En su momento se lo había mencionado con posible destino en la Secretaría de Energía de la Nación. De profesión ingeniero, contador y abogado, La Porta arriba al Puerto de Buenos Aires en un contexto muy particular: hay en marcha un proceso de licitación suspendido en su momento por la fuerte acción de los gremios a lo que llamaban “un proceso licitatorio viciado que priorizaba un negocio inmobliario sobre los intereses del comercio exterior”.
Atento a estas movidas del Presidente y quizá, a no seguir ahondando diferencias con los alcaldes, Axel Kicillof dio algunas señales al nombrar a uno de ellos, Javier Osuna, de Las Heras y cercano al massismo, como titular de AUBASA, la empresa que controla las principales autopistas y rutas bonaerenses. Se espera para los próximos días que se complete el organigrama de las empresas del Estado Provincial. La expectativa es saber cuándo llega el nuevo titular de Lotería. En definitiva, el propio Gobernador admitió que ese organismo formaba parte de un acuerdo preexistente que él podía no compartir pero estaba dispuesto a honrar.