El salto mayor se dio en marzo 2020, cuando comenzó el confinamiento social, con picos en abril, mayo y septiembre de 2021. Al mismo tiempo, las consultas sobre la práctica política local tuvieron picos en abril de 2020 y noviembre del mismo año. Ya en 2021, el interés por la dirigencia política volvió incrementarse en la previa de las elecciones primarias legislativa, con un pico marcado en septiembre, una vez conocida la derrota en las urnas del FdT en las PASO.
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Al fin de cuentas, con la grieta perdieron los argentinos y ganaron los dirigentes.
La campaña electoral de 2021 logró mejorar el clima de charla sobre la política local, pero que el proceso electivo no alcanzó a consolidar la mejora de esa reputación dirigencial. Terminó la campaña y la valoración cayó. La campaña electoral de 2021 logró mejorar el clima de charla sobre la política local, pero que el proceso electivo no alcanzó a consolidar la mejora de esa reputación dirigencial. Terminó la campaña y la valoración cayó.
Tras alcanzar niveles máximos de menciones positivas en agosto (43,3%) hacia los principales dirigentes del FdT y de JxC, dichas citas comenzaron a caer hasta tocar valores mínimos en enero de 2022 (21,7%). En paralelo, las menciones negativas fueron teniendo caídas constantes en plena campaña electoral del año pasado, especialmente entre agosto y septiembre. Finalmente, treparon desde algo menos del 5% a poco más del 20% en enero.
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La gestión del Gobierno en redes sociales (4).
En tanto, la reputación del gobierno tuvo un recorrido distinto. Las menciones negativas en redes sociales, especialmente Twitter, a la gestión de Alberto Fernández hicieron cumbre en agosto de 2021, previo a la derrota electoral de las PASO y la crisis de gabinete, para luego recuperar terreno y volver a incrementarse la negatividad con la victoria opositora en las generales de noviembre.
Recién entre diciembre del año pasado y enero de 2022 se advirtió una caída de las menciones negativas al gobierno kirchnerista. En paralelo, se dio una recuperación de las citas positivas, pero, manteniendo un diferencial negativo para la gestión de los Fernández.