El fracaso de los streaming
Los canales que se ven por redes sociales se multiplicaron como las canchas de paddle en los años 90.
Pero, sus mediciones están siendo muy cuestionadas ya que se verían infladas por la presencia de bots y trolls que les suman seguidores ficticios.
A diferencia de Kantar-Ibope, que hace sus propios muestreos con destinatarios que selecciona en las grandes ciudades argentinas, los canales de stream receptan visitas pero no pueden discernir si detrás de cada IP existe un destinatario real o se trata de una “granja” con cientos de celulares que generan receptores falsos. A diferencia de Kantar-Ibope, que hace sus propios muestreos con destinatarios que selecciona en las grandes ciudades argentinas, los canales de stream receptan visitas pero no pueden discernir si detrás de cada IP existe un destinatario real o se trata de una “granja” con cientos de celulares que generan receptores falsos.
Se trata de estructuras muy costosas que no tienen como contrapartida un ingreso publicitario que pueda solventar todos los gastos de personal y funcionamiento que demanda una estación audiovisual.
El canal “Bondi”, de Mandarina, se vendió junto con el resto del paquete, pero desde X denuncian que su supuesta audiencia, en realidad, no es más que un conjunto de Smart phones conectados a la señal desde distintas “cuevas” automatizadas.
Ante la sobre abundancia y fracaso generalizado, los políticos vuelven a las estructuras televisivas tradicionales. Ante la sobre abundancia y fracaso generalizado, los políticos vuelven a las estructuras televisivas tradicionales.
El periodista de espectáculos Augusto Tartúfoli, conductor de programas en América TV, fue lapidario con el modelo de negocio de los streams.