Un 10 de mayo de 1994, Nelson Mandela se convertía en presidente de Sudáfrica. Desde su cargo, usó el fútbol para unir a negros y blancos.
10 de mayo de 2023 - 15:22
Es bien sabido que Nelson Mandela, que el 10 de mayo de 1994se convertía en el primer presidente negro de Sudáfrica, era fanático del rugby. Aquel deporte fue una herramienta trascendental para pacificar a un país que venía de décadas de apartheid, como lo mostró la película Invictus.
Nelson Mandela asumió como presidente de Sudáfrica en 1994. El deporte formó una parte importante para unificar a su país.
Sin embargo, el fútbol también fue parte de esta revolución para demostrar que negros y blancos podían convivir en unión y armonía. Y los protagonistas del accionar de Mandela fueron dos jugadores de la Premier League que representaban las dos pieles: Lucas Radebe y Mark Fish.
Los chicos de Mandela
Con Mandela presidente, Sudáfrica había obtenido la Copa Mundial de Rugby en 1995 y, un año más tarde, la de África de 1996. Recordemos que rugby y fútbol representaban la mayor brecha racial que podía existir en África: el rugby era para los blancos y el fútbol, para los negros.
Y si el trofeo de rugby simbolizó la ruptura de aquella segregación racial, el de fútbol no era menos importante. La dupla de jugadores, apodados “los chicos de Madiba” (el nombre de clan de Mandela), eran el rostro público del “un equipo, un país” que profesaba Mandela. El abogado y activista quería que Radebe (un negro) y Fish (un blanco) salieran a mostrarle al mundo que la convivencia entre ambas razas era posible.
Mark Fish (izquierda) y Lucas Redabe (derecha), los “chicos de Madiba”.
Los dos jugadores aprovecharon el triunfo de Sudáfrica para dar conferencias de prensa juntos y explicar cómo el fútbol les había abierto los ojos. Fish había jugado en Italia e Inglaterra, mientras que Radebe, en Inglaterra siempre, y comprendieron que negros y blancos podían coexistir. Además, la repercusión de la Premier a nivel mundial sin duda ayudó a la causa de Mandela.
Un reconocimiento a la meritocracia
El triunfo de Sudáfrica también le mostró al mundo la capacidad de sus jugadores. Si bien ya había sudafricanos en equipos europeos (como Albert Johanneson en el Leeds de Inglaterra), se seguía pensando que los futbolistas que ofrecía el país eran unos principiantes.
La victoria obtenida en 1996 fue otro ejemplo para que los sudafricanos entendieran que el color de piel no importaba. El fútbol le daba la oportunidad de ganar a cualquiera que tenga talento y la voluntad para mostrarlo.
Indudablemente, la unión de Sudáfrica sólo es posible entenderla con el rugby y el fútbol, del que fueron importantes Radebe y Fish. La Premier también puede decir que, con su trascendencia mundial, ayudó a que un país dividido se reunificara bajo un estandarte: “un equipo, un país”.