El día del terrible crimen contra Maradona en Barcelona
En un partido como culé, Diego Maradona sufrió la peor lesión de su carrera. Un crimen castigado con tibieza para el daño que se le ocasionó.
25 de septiembre de 2023 - 13:09
El encuentro entre Barcelona y el Athletic se vio opacado por una de las mayores lesiones de la carrera de Diego Maradona. El argentino recibió una patada en el tobillo izquierdo y el jugador responsable apenas recibió una amonestación del árbitro.
El Barça rompió al Athletic… y Goikoetxea a Maradona
El 24 de septiembre de 1983 el Barcelona estaba de fiesta: celebraba 26 años desde la inauguración del Camp Nou (ocurrida en 1957) y venía de golear al Mallorca por 4-1 en aquella temporada de LaLiga. Ahora iba a festejar con el Athletic, club con quienes los culés tenía una rivalidad bastante picante.
Entre los que formaron parte del plantel de la institución con base en Bilbao estaba Andoni Goikoetxea, un jugador bastante conocido por su juego brusco y por “barrer” a sus rivales. Ya había lesionado al alemán azulgrana Bernd Schuster, así que el aire estaba tan tenso que se podía cortar con un cuchillo.
En el Barcelona, Diego Maradona recibió la peor lesión de su vida.
El partido había empezado con el pie izquierdo para Los Leones, que a los 38 minutos estaban perdiendo por un gol que tan brillantemente colocó Periko Alonso después de aprovechar una asistencia de Diego Maradona. Ni siquiera el juego sucio de los del San Mamés les permitió igualar su situación con los azulgrana y se fueron al descanso en desventaja.
A la vuelta, por una ventana pequeña que dejaron abierta los bilbaínos, Julio Alberto hizo el segundo gol del Barcelona y los leones se enfurecieron. Goikoetxea sabía que Maradona era clave en las asistencias con Schruber (que estaba siendo brusco con el central del Athletic), por lo que interceptó al oriundo de Villa Fiorito cuando tenía la pelota en su poder y le atinó una patada en el tobillo izquierdo.
Muerto de dolor, los camilleros retiraron del campo al Diego, que gritaba “¡Me rompió! ¡Me rompió!” mientras en el estadio reinaba un silencio casi sepulcral. Y es que efectivamente Maradona estaba “roto”: le habían fracturado el maléolo peroneal del tobillo y desgarrado el ligamento lateral interno.
Diego Maradona se fue en camilla con el tobillo izquierdo fracturado.
Un jugador en el hospital y otro lo más campante
Por el episodio, que algunos periódicos calificaron de “crimen”, Andoni Goikoetxea recibió una sanción de 18 partidos sin poder jugar (la misma cantidad que se iba a perder Maradona). Pero sólo se ausentó de seis por presión del Athletic, que argumentaba que el jugador actuó sin dolo.
Al central, que se refirió a los hechos como “una acción más del partido”, apenas le llamó la atención el árbitro del encuentro, Bartolomé Jiménez Madrid, con una tarjeta amarilla. Javier Clemente, entrenador de los bilbaínos, lejos estuvo de poner paños fríos a la situación, mientras que el director técnico del Barcelona, César Menotti (compatriota de Maradona), expresó preocupado: “Se tiene que morir alguien para que cambien las cosas”.
Algunos medios de la época calificaron la patada de Goikoetxea como “crimen”. Fue sentenciado a no jugar en 18 partidos, pero regresó a los 6.
Y es que, lamentablemente, el fútbol español ya había sido testigo de lesiones graves que no se habían castigado con severidad. Algunos años antes, Rafael Prado Fraguas, del Atlético Madrid, se fracturó tibia y peroné en la cancha, poniendo fin a su carrera, pero el responsable no había recibido falta.
En fin, los últimos días de Maradona como azulgrana estaban contados. Dio un último rodeo ante el Espanyol donde los expulsarían, pero terminó demostrando que era un ídolo indiscutible del club barcelonés.