También es importante entender que la primera conversación no tiene que resolver todo. Muchas veces los adultos sienten la presión de explicar la enfermedad completa, los tratamientos y todos los escenarios posibles. Sin embargo, los chicos necesitan información que puedan procesar en ese momento, no una clase médica sobre cáncer.
Una de las preguntas que más aparece es si hay que decir directamente la palabra "cáncer". Según la especialista, no hay una respuesta automática. Dependerá de la edad, la madurez del niño, su forma de comprender las situaciones y el contexto que esté atravesando la familia.
Con los chicos más pequeños puede ser necesario utilizar palabras simples y explicaciones concretas. En adolescentes, en cambio, suele ser más importante una conversación abierta porque tienen mayor capacidad para buscar información y detectar cuando algo no se les está contando.
Los chicos perciben los cambios y necesitan respuestas claras para evitar el miedo, la culpa o interpretaciones equivocadas. Foto: Grok
Además, los especialistas recomiendan no prometer cosas que no se pueden garantizar. Frente a preguntas difíciles, una respuesta honesta como "todavía no lo sé" o "voy a preguntarle al médico y después te cuento" puede transmitir más tranquilidad que intentar dar una seguridad falsa.
Muchas veces los padres imaginan que sus hijos van a preguntar sobre la enfermedad, el pronóstico o los tratamientos. Pero, por lo general, las dudas más frecuentes suelen estar relacionadas con la vida diaria: quién los va a buscar al colegio, quién va a cocinar, si van a poder seguir haciendo las actividades habituales o si van a compartir los mismos momentos con sus padres.
Anticipar esos cambios ayuda a bajar la ansiedad. Explicar previamente que puede haber cansancio, caída del pelo o internaciones permite que los chicos entiendan que esos cambios forman parte del tratamiento y no que son señales de algo inexplicable o peligroso.
Otro punto fundamental es despejar los miedos que puedan aparecer, especialmente en los más chicos. La especialista recomienda explicar claramente que nadie provocó la enfermedad y que el cáncer no es contagioso, porque algunos niños pueden sentirse culpables o temer que ellos también puedan enfermarse.
Después de la noticia: cómo acompañar a los hijos durante el tratamiento
Hablar sobre el cáncer con los hijos no es una conversación que ocurre una sola vez. Es un proceso que continúa durante todo el tratamiento, porque las dudas aparecen con el tiempo y cambian según la edad y la etapa que atraviesa cada chico.
La licenciada señala que no todos reaccionan igual frente a una noticia de este impacto. Algunos niños pueden hacer muchas preguntas desde el primer momento, mientras que otros pueden quedarse callados, volver a jugar o actuar como si nada hubiera pasado.
Eso no significa que no estén afectados, puesto que cada uno tiene su propia manera de procesar una situación difícil. Pueden aparecer tristeza, enojo, miedo o una mayor necesidad de estar cerca de mamá o papá.
Mantener las rutinas, escuchar las dudas y construir redes de apoyo ayuda a los hijos a procesar la enfermedad durante todo el tratamiento. Foto: Grok
Por eso, además de hablar, es importante mirar los cambios en la conducta. Si con el paso de las semanas aparecen señales persistentes como aislamiento, tristeza sostenida o dificultades que preocupan a la familia, la recomendación es consultar primero con el pediatra de cabecera, que conoce la historia clínica y puede orientar los próximos pasos.
Otro aspecto clave es mantener, dentro de lo posible, cierta normalidad. Las rutinas escolares, los momentos de juego y las actividades habituales sirven como un punto de estabilidad cuando todo alrededor parece cambiar.
También puede ser útil construir una red de apoyo. Informar al colegio, apoyarse en familiares o pedir ayuda a personas cercanas permite que la familia no atraviese sola una situación que puede ser muy exigente a nivel emocional.
El acompañamiento a los hijos y la familia continúa después de la primera charla. Foto: Grok
Desde el Hospital Universitario Austral remarcan que el abordaje del cáncer no debe limitarse únicamente al tratamiento médico. El impacto emocional de la enfermedad también forma parte del proceso y requiere acompañamiento profesional.
En ese marco, el Servicio de Oncología trabaja desde una perspectiva interdisciplinaria, integrando a profesionales especializados en Psicooncología para acompañar tanto a los pacientes como a sus familias durante las distintas etapas de la enfermedad.
"No se trata de encontrar las palabras perfectas, sino de ofrecer presencia, escucha, sensibilidad y honestidad en un momento especialmente difícil para toda la familia", resume Berdinelli.
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