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Los adultos mayores tropiezan con más discriminación para renovar la licencia de conducir

Los adultos mayores son víctimas de discriminación al tener que renovar la licencia de conducir más seguido que el resto. Las estadísticas viales no lo avalan.

Los adultos mayores a 70 años tienen que ir todos los años a renovar la licencia de conducir y, como condición para otorgársela, se los somete a una más rigurosa evaluación psicofísica que al resto de los automovilistas, acto discriminatorio que trae reminiscencias del machismo aplicado a la mujer al volante, cuando era mandada a "lavar los platos".

Los plazos de las licencias vigentes para los adultos mayores que van a renovarlas actualmente fueron divididos en dos subgrupos: de 65 a 70 años, para categorías particulares (clases A, B y G), tienen ahora una validez de 3 años, y para los mayores de 70 años la renovación es estrictamente anual y sin excepciones.

A diferencia del control ordinario que se le realiza a jóvenes y adultos en general en los centros habilitados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), a los mayores de 65 años se les mide, además de la visión y audición, reflejos, coordinación motriz y estado cognitivo.

En la provincia de Buenos Aires, de acuerdo con las últimas medidas sancionadas para otorgar licencias, se facultó a los municipios a volver a tomar los exámenes prácticos de manejo y teóricos en cada renovación anual de las personas que superen los 70 años a fin de validar las aptitudes al volante.

Asimismo, al cumplir los 65 años, la Provincia de Buenos Aires prohíbe de forma taxativa emitir o renovar licencias profesionales de clases C, D y E (camiones, colectivos, ambulancias o transporte escolar).

Para los conductores interjurisdiccionales, las evaluaciones psicofísicas, las capacitaciones y las pruebas teóricas y prácticas quedarán en manos de prestadores externos, registrados y habilitados por la ANSV, con domicilio en la provincia de Buenos Aires.

Adultos mayores, más controlados

Si bien en Argentina no existe una edad máxima para renovar la licencia de conducir, sí hay plazos de vigencia que se acortan a medida que aumenta la edad del conductor. Esto se debe a que las renovaciones se realizan con mayor frecuencia para acreditar que la persona se encuentra en condiciones psicofísicas aptas para continuar manejando.

Los adultos mayores de 70 años no sólo se ven compelidos a hacer acto de presencia en los registros todos los años para cumplir con los requisitos de renovación, sino que deben hacerse cargo de pagar $10.150 por el Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito (CENAT) más la tasa de emisión que cobra la dependencia otorgante de la licencia.

De hecho, tener que pagar todos los años un trámite que el resto de los conductores afronta cada cinco años constituye otra discriminación aplicada al grupo etáreo +70.

Los adultos mayores se autorregulan en general para transitar de noche o con mala visibilidad porque son conscientes de sus limitaciones y no arriesgan.

Responsabilidad en accidentes de tránsito

Si fuese justificada con el argumento de la seguridad vial, las estadísticas no la convalidarían, ya que no es el adulto mayor el que provoca la mayoría de los accidentes de tránsito (se le atribuye, por lo general, entre el 5% y el 15%, según la región), como sí lo son los jóvenes.

Los adultos mayores, de acuerdo con esos relevamientos, suelen manejar distancias más cortas, evitan hacerlo de noche, con mal clima o en horas pico, lo cual en la práctica implica una autorregulación, que es subestimada por las burocracias encargadas de dictar las normas.

Al igual que las prácticas lucrativas aseguradoras hacen con la salud, la edad también es considerada per se un factor de riesgo y por ende se busca limitar la presencia en el volante a personas mayores, cuando en realidad suelen ser más prudentes.

Aunque es cierto que el cálculo por kilómetro recorrido eleva la tasa de accidentes e infracciones después de los 70 años y más aún a partir de los 80 años, no se llegan a modificar significativamente las proporciones de responsabilidad respecto de los otras franjas de edades.

La cuestión de fondo es que Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por siniestros de tránsito: cerca de 16 personas mueren por día; más de 5.900 víctimas fatales por año y unos 100 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados, un récord que el corte por edades de los conductores no resuelve, y menos aún cuando son discriminatorios.

Edadismo importado

El edadismo, en este caso aplicado al derecho a trato igualitario para circular en la vía pública, no es privativo de nuestro país, sino que responde a una corriente cultural global de descalificación a lo considerado viejo.

El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de California, por ejemplo, establece que los adultos mayores que posterguen el trámite para renovar la licencia de conducir podrían perder la posibilidad de hacerlo bajo el sistema habitual y enfrentar restricciones adicionales.

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