La edad no envejece el cerebro, lo vuelve sensible a la autoagresión

La edad por si sola no causa envejecimiento al cerebro, sino que es un proceso complejo que se da a lo largo de la vida. Nunca es tarde para empezar a cuidarlo.

La edad suele ser asociada con los deterioros cognitivos de adultos mayores, pero la ciencia relativiza que el envejecimiento del cerebro sea consecuencia directa del paso de los años, aunque sí admite que pueden aparecer cambios metabólicos, fisiológicos y estructurales que afectan su plasticidad, la función neuronal y lo tornan vulnerable.

De modos modos, las personas que se atacan en silencio lo resienten, porque el cuerpo no diferencia una voz externa de una interna y el sistema nervioso lo registra como una amenaza real: hace subir el cortisol, la tensión muscular y enciende el sistema de alarma.

Lo mejor es autocompadecerse, que lejos de ser una debilidad, es neurobiología: al cambiar el tono interno, el cuerpo entra en modo de reparación.

No es cuestión de edad el envejecimiento del cerebro sino del cuidado que se le haya prodigado en la vida.

Los expertos explican que este proceso no consiste en ignorar los problemas ni en pensar de forma irrealmente optimista.

Qué tiene que ver la edad

La propuesta es entrenar la mente para reconocer también los aspectos positivos de la vida cotidiana, permitiendo que esas experiencias permanezcan unos segundos más en la atención y favorezcan la consolidación de nuevas conexiones cerebrales.

Pero también evitar las nocivas, como el daño que provocan ciertas tecnologías.

En instituciones como Harvard y UCLA, así como el neuropsicólogo Rick Hanson, han estudiado cómo dirigir de forma consciente la atención hacia experiencias positivas puede reforzar determinados circuitos neuronales.

Un ejercicio sencillo consistiría en detenerse durante unos 10 segundos para recordar algo bueno que haya ocurrido durante el día, por pequeño que parezca.

Repetido con frecuencia, este hábito podría contribuir a fortalecer los circuitos relacionados con la resiliencia, el aprendizaje y el bienestar psicológico.

Con la práctica constante, el cerebro podría volverse más eficiente para identificar oportunidades, emociones agradables y recursos que favorezcan el bienestar emocional.

El estado de ánimo puede influir en la forma en que se piensa, actúa y enfrentan los desafíos del día a día.

Los estímulos emocionales

Todas las emociones son parte de la experiencia humana. Si la tristeza, la ansiedad, el estrés o cualquier otra emoción persisten durante mucho tiempo o interfieren con la vida diaria, se impone buscar apoyo profesional.

Aunque no existe una solución única para todas las emociones, ciertos hábitos saludables pueden ayudar a regular el estrés y promover un mayor bienestar mental.

Ante el enojo o la frustración, son recomendables actividades como cantar o escuchar música, las cuales pueden ayudarte a expresar emociones y disminuir la tensión.

Cuando aparece el agotamiento, una caminata suave puede favorecer la circulación, despejar la mente y recuperar energía.

Si se tienen demasiados pensamientos al mismo tiempo, escribir lo que se siente o llevar un diario puede ayudar a organizar ideas.

En momentos de ansiedad, practicar respiraciones lentas y profundas puede contribuir a reducir la intensidad de la respuesta al estrés.

Las acciones que contrarrestan el envejecimiento del cerebro.

Cada vez más investigaciones sobre neurociencia están mostrando que el cerebro no es un órgano estático.

Cuidarlo también es cuidar cómo comer, cómo moverse, dormir y vivir, en definitiva.

Es que no se trata de un solo hábito aislado, sino de la interacción entre alimentación, actividad física, sueño, microbiota y estimulación cognitiva.

Estilo de vida

Una revisión reciente destaca que varios factores del estilo de vida pueden modular la salud cerebral, entre ellos:

-Nutrición: los lípidos, la glucosa, las vitaminas, las proteínas y compuestos como los flavonoides participan en el metabolismo cerebral y pueden influir en la función neuronal.

-Ejercicio físico: el movimiento favorece procesos relacionados con la plasticidad cerebral, incluyendo moléculas como el BDNF, exerkines y endocannabinoides, que participan en la comunicación entre músculo, cerebro y otros tejidos.

-Microbiota intestinal: el eje intestino-cerebro puede influir en inflamación, metabolismo y señales que afectan la salud del sistema nervioso.

-Sueño: dormir bien es fundamental para la recuperación cerebral. Durante el sueño se activan procesos asociados a reparación, regulación metabólica y limpieza de desechos a través del sistema glinfático.

La neuroplasticidad

Gracias a un fenómeno conocido como neuroplasticidad, las conexiones entre las neuronas pueden fortalecerse y reorganizarse a lo largo de la vida en respuesta a las experiencias, el aprendizaje y los hábitos diarios, se describe en la cuenta de IG de infoviralplus.

La plasticidad cerebral es la facilidad que tiene el cerebro de adaptarse.

Esta adaptación viene dada en forma de aprendizaje, es decir, lo que permite aprender, según grafica Virginio Gallardo, socio director de @Humannova.

La reorganización del cerebro.

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