Los investigadores compararon la información, de 85 mil participantes, sobre el sueño con datos sobre el estado de ánimo, a través de monitores de actividad de pulsera. Además, los participantes completaron un cuestionario sobre si eran personas matutinas o nocturnas.
¿Qué ocurrió? las personas con un ciclo de sueño desajustado reportaron en mayor frecuencia depresión y ansiedad, además de tener menos sentimientos de bienestar. Mientras, aquellos a los que les gusta levantarse por la mañana, resultaron menos proclives a deprimirse y tuvieron mejores resultados de bienestar.
La autora principal, Jessica O’Loughlin, de la Universidad de Exeter, indicó: "También hemos encontrado las pruebas más sólidas hasta ahora de que ser una persona madrugadora protege de la depresión y mejora el bienestar”, asegura.
“Creemos que esto podría explicarse por el hecho de que las exigencias de la sociedad hacen que los noctámbulos sean más propensos a desafiar su reloj corporal natural, al tener que levantarse temprano para trabajar”, agregó.
¿Cómo mejorar la calidad de sueño?
Algunas recomendaciones de la Clínica de Mayo:
- Evita tomar líquidos hasta dos horas antes de ir a la cama para reducir las idas al baño.
- Mantén el ambiente donde duermes lo más oscuro posible. Para ello, debes evitar las luces provenientes del televisor, de la pantalla de la computadora o de los dispositivos móviles. La luz altera el ritmo natural que tiene tu cuerpo al momento de dormir.
- Limita el consumo de cafeína, en particular dentro de las ocho horas previas a acostarte.
- Evita tomar alcohol cerca de la hora de ir a dormir. Si bien este puede ayudarte a quedarte dormido, una vez que su efecto desaparece, te vuelves más propenso a despertarte durante la noche.
- Para mantener un ciclo de sueño de calidad, limita la duración de las siestas durante el día a entre 10 y 20 minutos. Si notas que dormir durante el día te quita el sueño durante la noche, entonces evita las siestas por completo.