ver más

El caso Ariana Grande: Del ideal de belleza al escrutinio permanente y tóxico

No existe información de que Ariana Grande-Butera sufra de anorexia. Sí hay debate. El fantasma es Karen Carpenter, muerta a los 32 años por anorexia y bulimia.

Ariana Grande viene viralizándose en redes sociales, más que por la nueva discrografía que está promocionando, por su delgadez extrema; y es el punto de partida para reflexionar sobre un fenómeno mucho más amplio: el costo psicológico del escrutinio permanente sobre el cuerpo de las mujeres famosas, los imperativos de belleza y la imagen corporal.

La imagen presente de Ariana Grande volvió a instalar el debate sobre los límites entre la preocupación genuina y el chusmerío constante por los cuerpos femeninos. La actriz y cantante anunció que se alejará temporalmente de los focos, en un contexto donde cada aparición pública genera miles de comentarios sobre su aspecto físico.

Este fenómeno no es nuevo. Recorre una historia que comienza con Clara Bow, en los años '20, continúa con Judy Garland, Marilyn Monroe, Demi Moore, Lily Collins; Brittany Murphy, Taylor Swift, la tenista Naomi Osaka y otras figuras que sufrieron una presión constante por cumplir expectativas físicas o de imagen.

El fantasma siempre es uno de los episodios más trágicos de la historia de la música popular, la muerte de Karen Carpenter, vocalista de The Carpenters, cuya batalla contra la anorexia terminó con su vida en 1983.

Ariana Grande 2026.

Sí / No

sin embargo:

  • Las mujeres famosas viven bajo una vigilancia permanente sobre su apariencia.
  • Su cuerpo deja de pertenecerles simbólicamente y pasa a ser objeto de evaluación pública.
  • Esa presión puede favorecer ansiedad, depresión, trastornos alimentarios, aislamiento y otros problemas de salud mental.
  • Las redes sociales multiplican ese fenómeno porque convierten cada fotografía en un juicio masivo e inmediato.

No podemos afirmar que Ariana padezca un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). De hecho, no corresponde diagnosticar a una persona a partir de su aspecto físico.

Sin embargo, su delgadez ha generado una preocupación social, y esa preocupación convive con otro debate: el de no comentar los cuerpos de los demás.

Y aquí aparece el dilema:

Por un lado, existe una campaña para dejar de opinar sobre el cuerpo ajeno.

Por otro, cuando una figura pública presenta un cambio corporal muy marcado, muchas personas sienten una preocupación genuina por su salud.

Desde una perspectiva clínica, ambas cosas pueden coexistir.

No es apropiado diagnosticar un TCA solo por una imagen, porque existen múltiples causas posibles de una pérdida importante de peso (enfermedades físicas, estrés, medicación, cambios metabólicos, problemas psicológicos, entre otras).

Pero tampoco resulta irracional que una modificación corporal tan llamativa despierte inquietud.

Ariana Grande en sus comienzos.

Como psicóloga, sostengo que no podemos diagnosticar un trastorno alimentario observando una fotografía. Sin embargo, tampoco podemos negar que una delgadez extrema suele generar preocupación porque los cambios corporales marcados pueden ser un indicador de que algo no está bien.

Lo importante es que esa preocupación no se transforme en juicio ni en especulación, sino en una mirada respetuosa hacia la salud integral de la persona.

No invito a opinar sobre el cuerpo de Ariana Grande, sino a reflexionar sobre cómo el escrutinio permanente puede convertirse en un factor de sufrimiento para quienes viven expuestos a la mirada pública.

Convocarlos a ampliar el debate y preguntarnos cómo la cultura moldea nuestra mirada sobre los cuerpos.

La imagen corporal no es una realidad objetiva: es un constructo social, cultural e histórico. Lo que una época considera bello, saludable o deseable cambia con el tiempo. Hubo momentos en los que se admiraban cuerpos robustos, como símbolo de bienestar, otros en los que la extrema delgadez se convirtió en ideal, y hoy convivimos con mensajes contradictorios que exigen ser delgados, fuertes, jóvenes y "perfectos" al mismo tiempo.

¿Y la Argentina?

En Argentina, entre el 10% y el 15% de la población padece algún Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), lo que posiciona al país como el 2do. con mayor cantidad de casos a nivel mundial, detrás de Japón.

A nivel global, la prevalencia general se estima entre un 2% y un 4%, aunque los casos se han duplicado en las últimas dos décadas en diversos continentes.

El impacto es más alto en jóvenes y adolescentes, presentándose a edades cada vez más tempranas.

Alrededor del 90% de los casos confirmados corresponden a mujeres, y un 10% a varones, aunque los diagnósticos ocultos en varones suelen ser mayores.

En paralelo, Ozempic, Wegovy, Mounjaro, Saxenda, Dutide (cuyos principios activos son la semaglutida, tirzepatida), o fármacos de acción dual (agonista de GLP-1 y GIP), medicamentos recetados para la diabetes tipo 2 que se viralizaron por reducir el apetito y retrasar la digestión.

Su uso cosmético sin control médico alimenta el regreso cultural de la delgadez extrema y pone en riesgo la salud física y mental en casos como TCA en los que su uso no es aconsejable.

Observamos en famosos e influyentes que usan este fármaco para bajar de peso rápido. Se teme que la facilidad aparente de estos fármacos reviva modas de cuerpos muy delgados que parecían superadas en una suerte de fiebre por la delgadez como canon de status y belleza.

La belleza

El caso de Ariana Grande vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que nos involucra a todos: ¿cuánto de nuestra idea de belleza y salud es realmente propia y cuánto responde a un modelo que hemos aprendido sin cuestionarlo?

Más que opinar sobre el cuerpo de una persona, quizás el desafío sea revisar la mirada con la que observamos todos los cuerpos, incluido el propio.

Preguntarnos

  • quién define esos estándares,
  • a quién benefician y
  • cuánto condicionan nuestra autoestima,
  • nuestras conductas alimentarias y
  • nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos.

Los ideales de belleza cambian con las épocas.

Lo que permanece es la necesidad de desarrollar una mirada crítica frente a esos modelos, para que nuestra salud física y mental no dependa de alcanzar un patrón impuesto, sino de construir una relación más libre y respetuosa con nuestro propio cuerpo.

Me parece una perspectiva especialmente importante porque evita dos extremos: ni patologizar a alguien por su apariencia, ni naturalizar sin reflexión los ideales corporales que la cultura instala y reproduce.

--------------------------

Más noticias de Urgente24

Destaparon la feroz pelea de la Selección Argentina antes de la final: "Discusiones"

Thiago Almada eligió dónde jugar tras las ofertas de River y Flamengo: "Acuerdo"

Zeballos cambió de opinón y su decisión impacta en Boca: "Hasta 2031"

Boca 1-0 Estudiantes: Ascacíbar, la ley del ex y buen nivel Xeneize

Escándalo por lo que se vio al aire de TN: "Quedó como lo que es, una zurda maleducada"

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo