1. Trabaja en la relación
Si no has sido feliz en tu matrimonio o estás considerando divorciarte, infórmale a tu cónyuge que no estás feliz y que te gustaría trabajar en la relación. Permite que tu cónyuge trabaje contigo para reparar la relación. No esperes a que ocurra una crisis para sugerir asesoramiento matrimonial. En su lugar, ofrece asesoramiento a la primera señal de problemas.
2. ¿Estás seguro de tu decisión?
Considera cuidadosamente si han agotado todas las posibilidades de reparación de su relación. Esta no es una decisión que debas tomar de manera impulsiva, y ciertamente no es una decisión de la que quieras arrepentirte en el futuro. No amenaces con un divorcio durante una discusión si no estás seguro de tu decisión. Amenazar con el divorcio durante una discusión es cruel y deja heridas duraderas.
3. No aumentes esperanzas
Una vez que hayas tomado la decisión de divorciarte, prepárate y sé claro con tu cónyuge acerca de tu decisión, sin aumentar sus esperanzas de reconciliación ni dar un mensaje contradictorio.
4. Prepárate para conversarlo
Si tu cónyuge está sorprendido por tu decisión, querrá una explicación. Prepárate para una conversación tranquila, respetuosa y compasiva. Recuerda, No es tu responsabilidad hacer que tu cónyuge lo acepte o lidiar con su trastorno emocional. No eres responsable de sus emociones.
5. Busca ayuda
Si visualizas un divorcio respetuoso o amistoso o deseas evitar un litigio, necesitarás el apoyo y el asesoramiento de un abogado capacitado en mediación o divorcio colaborativo. Es posible que un abogado pueda invitar a tu cónyuge reacio a un proceso no contencioso. Ese profesional puede ayudar a decidir si la resistencia de tu cónyuge socavará un proceso participativo como la mediación y te derivará a un proceso de divorcio apropiado.