Alcohol a consciencia: 3 consejos para no excederse en Año Nuevo
Para Año Nuevo un número cada vez mayor de personas optan por beber a consciencia, buscando un estilo de vida libre de alcohol sin abstenerse por completo.

Para Año Nuevo un número cada vez mayor de personas optan por beber a consciencia, buscando un estilo de vida libre de alcohol sin abstenerse por completo.
Beber con “atención plena” o a consciencia es una filosofía que lleva la autorreflexión propia de la meditación a la práctica de tomar alcohol.
Rosamund Dean, una periodista británica que publicó un libro basado en el tema en 2017, explica que la idea es dejar de ver el alcohol como un hábito o la base de las celebraciones, como la de Año Nuevo.
“Ir a un evento de trabajo donde hay vino blanco desagradable y barato, y solo tragarlo” o “poner a los niños en la cama después de un día ajetreado y abrir una botella” son hábitos que llevan a tomar sin pensarlo realmente.
Beber a consciencia es, por el contrario, "poner atención en los comportamientos en términos de su decisión de beber alcohol". Por ejemplo, contar cuántos tragos se consumen en una noche determinada o prestar mucha atención al por qué, dónde y cuándo uno se siente atraído a beber.
Esta mentalidad basada en la moderación podría resultar especialmente atractiva para las personas que buscan formas de reducir los hábitos preocupantes que desarrollaron durante la pandemia, periodo en el cual ha aumentado de forma dramática el consumo.
Existe evidencia científica sobre la eficacia del uso de la atención plena para moderar los comportamientos relacionados con el consumo de alcohol.
Un estudio de 2017 con 68 bebedores británicos encontró que aquellos que recibieron 11 minutos de entrenamiento de atención plena redujeron significativamente su consumo la próxima semana.
Esta dosis de meditación puede haber ayudado a los participantes a regular sus emociones, alentándolos a confiar en la atención plena cuando, de otro modo, hubieran recurrido a la bebida para lidiar con el estrés.
El enfoque de consumo consciente también se basa en estrategias de la terapia cognitivo-conductual, una corriente psicológica enfocada principalmente en abordar la depresión y la ansiedad.
Ruby Warrington, una escritora de Nueva York, comenzó a usar el término "curiosidad sobria" hace unos cinco años.
En ese momento, dijo en una entrevista, sus hábitos de bebida parecían estar bajo control: nunca se desmayó, ni siquiera bebió más de dos noches seguidas. Pero bebía más de lo que quería y no se sentía capaz de decir que no.
Warrington anhelaba la capacidad de cuestionar su relación con el alcohol sin tener que abstenerse por completo. En esta línea, en 2018 publicó el libro “Sober Curious: The Blissful Sleep, Greater Focus, Limitless Presence, and Deep Connection Awaiting Us All on the Other Side of Alcohol” (Curiosidad sobria: sueño feliz, mejor concentración, presencia ilimitada y la conexión profunda que nos espera a todos del otro lado del alcohol).
Warrington recomienda que las personas interesadas en reducir el consumo de alcohol lo eliminen de sus vidas durante un período prolongado, de entre 30 y 100 días.
Luego, tres consejos que fácilmente se pueden poner en práctica en este Año Nuevo:
1- Detenerse y reflexionar
La pausa es una oportunidad para la reflexión, para preguntarse sobre el papel que juega el alcohol en la vida propia y sobre los momentos de la rutina diaria en los que más se desea tomar, explorando otras alternativas para llenar ese “vacío”.
Por otro lado, es importante pensar en qué es lo que gusta y lo que no gusta de la bebida. ¿Es el sabor del alcohol lo que te atrae? ¿La sensación corporal?
Luego identificar la cantidad de alcohol que se consume habitualmente y considerar las facetas de tomar alcohol que se disfrutan menos, como la resaca o la sensación de perder el control.
2- Tener un plan
Es crucial establecer un plan para beber con anticipación a la fiesta de Año Nuevo. Algunas estrategias son buscar la complicidad con un amigo que también practica la bebida a consciencia, asegurarse de comer mientras se bebe o pedir en el bar que sirvan la mitad de la cantidad de alcohol en un trago.
Estos trucos ralentizarán la tasa de entrada de alcohol al organismo y pueden colaborar con más consciencia a la decisión de beber.
3- Hacerse preguntas
No dar por sentado el alcohol. Si va a beber, hágalo con una decisión a consciencia e intencional.
Pensar en si el alcohol agregará valor a su experiencia (¿qué diferencia hará la bebida en la fiesta de Año Nuevo?). Si se toma para intentar disfrutar de un evento en el que no lo está pasando bien, considere simplemente irse a casa.
Preguntarse al tomar: ¿Cuál es el sabor? ¿Qué me impulsó a desear el alcohol? ¿Cómo me siento al día siguiente?
Fuente: The New York Times