La segunda protesta estuvo relacionada con una posible infracción dentro del área. «El árbitro aún ignoró un penal de Alex Sandro sobre Savarino en el segundo tiempo», sostuvo la institución.
Pero las críticas no terminaron ahí. Una vez finalizado el clásico, Samuel Xavier también apuntó contra el arbitraje y lanzó una dura acusación que involucró a Flamengo y Palmeiras.
«Parece que, cuando aparece un tercer equipo para pelear con Palmeiras y Flamengo, con todo respeto y perdón por la palabra, TODOS SE CAGAN DE MIEDO. No quieren que llegue Fluminense, no quieren que llegue Cruzeiro, no quieren que llegue Bragantino, no quieren que llegue nadie. QUIEREN QUE LLEGUEN SOLO ESTOS DOS», declaró el jugador del Tricolor.
La hegemonía de Palmeiras y Flamengo (y Chiqui Tapia)
La declaración de Samuel Xavier resulta interesante porque pone sobre la mesa un debate que va mucho más allá del arbitraje: la hegemonía de Flamengo y Palmeiras en el fútbol brasileño, tanto a nivel local como continental.
El Mengao marcha primero en el Brasileirao y el Verdao lo sigue de cerca en la segunda posición, con una diferencia de más de diez puntos respecto al tercero. El dominio de ambos también se refleja en los títulos: entre los dos conquistaron siete de los últimos diez campeonatos brasileños y cinco de las últimas siete ediciones de la Copa Libertadores.
Con ambos equipos en las semifinales del máximo torneo continental, la posibilidad de que uno vuelva a quedarse con el título refuerza la sensación de que existe una marcada concentración de poder en el fútbol brasileño.
El escenario contrasta con el fútbol argentino durante la gestión de Chiqui Tapia, donde la diversidad de campeones y los distintos formatos de competición han permitido que más equipos se ilusionen con levantar un trofeo (algo muy criticado, por cierto).
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