Mauro Icardi junto a Victor Osimhen, el goleador que terminó desplazándolo en el ataque de Galatasaray.
FOTO: HAKAN AKGUN / ANADOLU / ANADOLU VIA AFP
Nada de eso modifica el lugar que Icardi se ganó en Estambul. Cerró su ciclo con 77 goles y 25 asistencias en 134 partidos, además de superar a Gheorghe Hagi como el extranjero con más tantos en la historia del Galatasaray. Su mejor campaña fue la 2023-24, cuando convirtió 25 goles en 34 encuentros, terminó como máximo artillero de la Superliga y condujo al equipo hacia el campeonato.
El palmarés también explica la despedida reservada para una figura y no para un futbolista descartado. Icardi participó de cuatro títulos consecutivos de liga, una Copa de Turquía y una Supercopa, seis trofeos en apenas cuatro años. Galatasaray ya eligió al nigeriano para encabezar su ataque, mientras el argentino necesita un destino que vuelva a ofrecerle continuidad. Allí aparece Lazio, con la posibilidad de devolverlo a un torneo que conoce y en el que todavía conserva un lugar entre los grandes goleadores históricos.
Turquía dejó de buscar descartes y comenzó a disputar estrellas
La salida de Mauro Icardi no modifica una tendencia que transformó por completo al fútbol turco. Durante las últimas cinco temporadas, los clubes de la Süper Lig invirtieron cerca de 1.100 millones de euros en transferencias y acumularon un balance negativo de 405 millones. El verdadero salto se produjo en la campaña 2025/26, cuando el gasto alcanzó los 477 millones y duplicó ampliamente el récord de la temporada anterior.
La concentración del dinero resulta todavía más impactante. Galatasaray, Fenerbahçe, Beikta y Trabzonspor explicaron el 96% de la inversión realizada durante el mercado de verano de 2025. El primero rompió definitivamente el techo del campeonato al pagar 75 millones de euros por Victor Osimhen, la operación más costosa en la historia del fútbol turco, mientras su clásico rival llegó a desembolsar 87 millones para renovar su plantel.
La carrera continuó después del Mundial. Fenerbahçe incorporó a Romelu Lukaku por seis millones de euros más variables y lo sumó a un vestuario que ya reunía a figuras como N’Golo Kanté, Ederson y Marco Asensio. Trabzonspor dio el impacto más grande al contratar como agente libre a Mohamed Salah y garantizarle un salario anual de 17 millones, mientras Beikta también reforzó su ataque con nombres procedentes de las principales ligas europeas. Antes de alcanzar la mitad del mercado 2026/27, la inversión conjunta del campeonato ya superaba los 275 millones.
Turquía dejó así de funcionar únicamente como el último destino de futbolistas reconocidos. Sus clubes ahora pagan transferencias récord, ofrecen contratos capaces de competir con Arabia Saudita y reclutan jugadores que todavía conservan mercado en las cinco grandes ligas. El propio caso de Icardi resume esa evolución: Galatasaray puede despedir a uno de sus mayores ídolos extranjeros porque desembolsó 75 millones para colocar delante suyo a Osimhen. Su posible llegada a Lazio no representaría un rescate deportivo, sino el regreso a un campeonato que conoce mientras la liga turca continúa comprando estrellas.
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