La negociación tiene una tensión de fondo: Zeballos termina contrato a fines de 2026 y eso reduce el margen del club de la Ribera. Si Boca se planta demasiado alto y Napoli no paga lo que pretende, puede quedarse con el jugador seis meses más, pero también corre el riesgo de perder fuerza negociadora con el paso del tiempo. En ese escenario, cada mes que pasa puede hacer que el pase valga menos.
Por eso la decisión no es sencilla. Boca necesita elegir entre vender ahora por una cifra tal vez menor a la que soñaba o sostener a un futbolista que ya tiene destino elegido y puede empezar a mirar Europa como prioridad. Es una película que el club ya vivió otras veces: retener por orgullo o por una cifra ideal puede terminar saliendo caro si después el mercado no vuelve con la misma fuerza.
Napoli, mientras tanto, juega con paciencia. Sabe que Zeballos quiere ir, que el contrato no le da a Boca todo el poder de negociación y que la operación puede acelerarse apenas libere espacio en su plantel. Para club de La Boca, la cuenta es fría: si aparece una oferta seria, vender ahora puede ser menos doloroso que quedarse con el problema y llegar tarde a la salida.
Los números de Zeballos en Boca: talento, poco volumen y una venta que llega tarde
Los números de Exequiel Zeballos explican por qué su posible salida divide tanto a Boca. No es un futbolista que se venda por una estadística arrolladora de goles, sino por una mezcla de edad, desequilibrio, gambeta y una promesa que el club nunca terminó de disfrutar completa. Transfermarkt lo tasa en 7 millones de euros y lo ubica como extremo derecho, aunque también supo moverse por ambas bandas.
En la temporada 2026, su producción muestra más impacto que volumen. FotMob le registra 1 gol, 3 asistencias y 517 minutos en el Torneo Apertura, con un promedio de 7,21 de calificación. No son números de un jugador dominante por continuidad, pero sí de un extremo que, cuando está disponible, puede intervenir en el tramo final de la jugada y darle a Boca algo que no abunda: cambio de ritmo, pase agresivo y capacidad para romper por afuera.
El problema es que Zeballos siempre quedó atrapado entre lo que promete y lo que pudo sostener. Boca lo esperó durante años, lo recuperó de lesiones importantes y lo volvió a poner en escena varias veces, pero nunca logró convertirlo en una pieza estable durante una temporada completa. Por eso el interés de Napoli llega en un punto incómodo. El jugador todavía tiene cartel europeo, aunque el contrato empieza a apretar y el club ya no negocia desde una posición de fuerza absoluta.
Aun así, sus mejores noches todavía pesan. En el Superclásico de noviembre de 2025, Reuters lo señaló como una de las figuras del 2-0 de Boca ante River: abrió el marcador antes del descanso y después asistió a Miguel Merentiel para el segundo gol, en una victoria que además aseguró el regreso xeneize a la Copa Libertadores. Esa clase de partidos explica por qué Napoli mira algo más que una planilla fría y apuesta por un talento que, en un contexto distinto, puede valer más de lo que Boca está en condiciones de exigir hoy.
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