La dirección deportiva trabajó hasta el último momento para conseguir ese espacio mediante nuevas bajas. Las salidas de José María Giménez y Thomas Lemar aliviaron parte de la masa salarial, aunque el ahorro no resultó suficiente. El plan también contemplaba desprenderse de Obed Vargas y Carlos Martín, pero ninguno de los dos abandonó el club antes del cierre y el margen que debía completar la operación nunca llegó a generarse.
Ahí se encuentra el verdadero papelón. El Atlético inició las conversaciones, movilizó a Simeone para convencer al futbolista y alcanzó un entendimiento con Lyon sin tener garantizada la capacidad para registrarlo. La inversión anunciada bajo el nuevo esquema accionarial de Apollo Sports Capital tampoco podía corregir automáticamente ese desajuste, porque cualquier aporte debe incorporarse dentro de las reglas económicas de la competición. Más que una falta de recursos, la caída del fichaje expuso un grave error de planificación.
Julián Álvarez, la salida millonaria que el Atlético decidió bloquear
La falta de espacio económico vuelve inevitable una pregunta dentro del Atlético: por qué la institución clausuró cualquier negociación por Julián Álvarez cuando su venta representaba la forma más contundente de aliviar el presupuesto. Una transferencia del delantero no solamente habría liberado uno de los contratos más importantes del plantel, sino que también podía dejar una ganancia extraordinaria y modificar por completo la capacidad rojiblanca para inscribir refuerzos.
La dirigencia, sin embargo, eligió sostener una postura inflexible frente al interés de Barcelona. Ni las ausencias del argentino a los entrenamientos, ni la tensión con una parte de la hinchada, ni su deseo de analizar una salida consiguieron modificar la decisión. El Consejo de Administración comunicó que no negociaría con el conjunto catalán y Simeone terminó recurriendo a los capitanes para intentar recomponer una relación que se había deteriorado dentro y fuera del vestuario.
Nicolás Tagliafico había aceptado jugar en el Atlético de Madrid, pero el club no consiguió inscribirlo antes del cierre del mercado.
FOTOS: NA
Eso no significa que el Atlético debiera desprenderse de su principal figura para incorporar a Tagliafico. Vender a un delantero valorado en más de 100 millones de euros para registrar a un lateral de 34 años habría sido una respuesta desproporcionada. El cuestionamiento apunta en otra dirección: una vez resuelta la continuidad de Julián, el club conocía exactamente cuánto podía gastar y qué bajas necesitaba concretar. Aun así, abrió conversaciones con Lyon, involucró al entrenador y avanzó hasta el cierre sin disponer del espacio indispensable para terminar el fichaje.
La secuencia deja al CEO y al nuevo poder accionarial de Apollo ante otro episodio difícil de explicar. Primero, el Atlético convirtió el futuro de Julián en una disputa pública y decidió retenerlo pese a su descontento. Después, fracasó en la incorporación de un futbolista que había aceptado llegar y cuyo coste no representaba una inversión extraordinaria. Tagliafico no se perdió por elegir otro destino ni por una oferta superior de Juventus: se perdió porque el club descubrió demasiado tarde que no podía inscribir al jugador que llevaba horas intentando contratar.
---------------------
Más en GOLAZO24
Chau Simeone: Julián Álvarez en Shock por la decisión de Atlético de Madrid
Pega el portazo en River para irse a jugar con Messi al Inter Miami
Paredes destapó la noticia que conmociona a Boca: "Es difícil"
La escalofriante razón por la que Messi dejó la Selección Argentina: "Duele"