El juez del Lava Jato
Sergio Moro fue quien logró poner a Lula da Silva en la cárcel y este no pudo presentarse en las elecciones 2018. El ex presidente de Brasil siempre sostuvo que Moro dirigió una "persecución" en su contra y declaró que la entrada del exjuez en la política demuestra que tenía razón.
El Lava Jato fue el caso de anticorrupción más grande de Latinoamérica con un total de 174 personas condenadas en Brasil. Pero el Supremo Tribunal Federal (STF), máxima corte de justicia brasileña, determinó que Moro fue parcial en el caso que acabó con la condena de Lula da Silva por corrupción pasiva y lavado de dinero. Esto le quitó prestigio al caso.
"Ya quedó claro que fui víctima de la mayor mentira judicial que se ha visto en la historia de Brasil", dijo Lula da Silva, quien apuntó que eso quedó probado cuando el STF anuló por conflictos de competencias los procesos en que fue condenado.
En total Lula da Silva estuvo 580 días preso.
Pero antes de que el STF fallara en su contra en el 2015 los medios lo catalogaban a Sergio Moro como “la figura del Brasil que todos desean: serio, honesto e intolerante ante la corrupción”.
Lava Jato.jpg
Protestas durante el Lava Jato pidiendo por Lula da Silva preso.
Relación con Jair Bolsonaro
Luego de que saltara a la fama como el juez que puso en prisión a Lula, Jair Bolsonaro le dio un voto de confianza cuando asumió como presidente de Brasil en 2018 y lo nombró como su ministro de justicia. Cargo que ostentó hasta abril de 2020 donde renunció por diferencias con el mandatario. "Tengo que preservar mi legado", dijo Moro al anunciar su dimisión.
El problema surgió cuando Jair Bolsonaro destituyó al director general de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, y Sergio Moro mencionó en su renuncia la necesidad de tener autonomía para ejercer sus funciones y lanzó graves acusaciones contra Bolsonaro y denunció "interferencias políticas" en la lucha contra la corrupción al afirmar que Bolsonaro le había revelado que buscaba reemplazar a Valeixo porque quería en el cargo a alguien con quien tener "contacto personal, para llamarlo y pedir información, informes de inteligencia".
Sergio Moro con Jair Bolsonaro.jpg
Sergio Moro con Jair Bolsonaro.
Otras polémicas
Sergio Moro se vio envuelto en otra polémica cuando en 2019 el medio The Intercept publicó conversaciones privadas por Telegram entre el juez de la causa Lava Jato y el fiscal Deltan Dallagnol. Que ellos hayan tenido comunicación mientras se llevaba a cargo la investigación está prohibido por la Constitución y el Código Penal de Brasil.
Los archivos demuestran que Moro sugería fuentes, orden de las operaciones y tomaba un papel indirecto para coordinar los procesos que posteriormente juzgaría. Otros mensajes muestran a los fiscales hablando sobre cómo impedir que Lula fuera entrevistado en prisión por Folha y El País antes de la primera vuelta de las elecciones, cuando era favorito en las encuestas, porque consideraban que eso favorecería al Partido de los Trabajadores.
Todo esto obviamente sumó al descrédito de la imagen de Sergio Moro.
Aunque su intención de voto aún es relativamente baja, todo depende de que se terminen de confirmar las candidaturas para las elecciones presidenciales del próximo año en Brasil.