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Nelson Castro, 'La salud de Diego' y la crónica de Maradona

Nelson Castro convertido en biógrafo de Diego Armando Maradona: 'La Salud de Diego', provoca algunas reflexiones.

Médico, periodista y comunicador -no es lo mismo-, Nelson Castro escribió una biografía con destino inevitable de bestseller que Editorial Sudamericana tituló "La Salud de Diego - La Verdadera Historia". Resulta complicado confirmar que es 'la verdad' pero el relato es creíble, consistente, ameno y bien investigado, acerca de la vida, ascenso, descenso y muerte de Diego Armando Maradona, quizás el argentino más famoso de la historia.

Avanzado el texto, el entrenador físico Fernando Signorini le presentó a Nelson Castro uno de las claves de la tragedia:

Diego era un chico que tenía inseguridades, un pibe maravilloso. Maradona era el personaje que se tuvo que inventar para poder estar a la altura de las exigencias del negocio del fútbol de los medios de comunicación. No se podía permitir ninguna debilidad. Un día le dije que con Diego iría hasta el fin del mundo, pero con Maradona no daría un paso. Me dijo: 'Sí, pero si no hubiera sido por Maradona, todavía estaría en Villa Fiorito'. Diego era un chico que tenía inseguridades, un pibe maravilloso. Maradona era el personaje que se tuvo que inventar para poder estar a la altura de las exigencias del negocio del fútbol de los medios de comunicación. No se podía permitir ninguna debilidad. Un día le dije que con Diego iría hasta el fin del mundo, pero con Maradona no daría un paso. Me dijo: 'Sí, pero si no hubiera sido por Maradona, todavía estaría en Villa Fiorito'.

El texto permitiría casi un libro en sí mismo, un ensayo que no es el propósito biográfico-sanitario de Castro.

Pero, más allá del intento de Signorini por encontrar culpables externos a los comportamientos individuales -casi casi un enfoque 'a lo Eugenio Raúl Zaffaroni'-, que en este caso pretende transferir a la avaricia del fútbol y la indecencia de muchos periodistas deportivos, que también existe, la creación de Mr. Hyde, hay que afirmar e insistir en que resulta una 'cortina de humo' que utilizó Diego Maradona para esconder su lado oscuro. Es inadmisible el argumento de Signorini.

La esquizofrenia es una enfermedad a menudo banalizada para, en una interpretación ramplona del trastorno, justificar lo injustificable de muchos individuos.

La trama del doble personaje la profundiza, en otro tramo del texto de Castro, Claudia Villafañe, quien era la mujer de Dr. Jekyll, y afirma que en Nápoli percibe que su esposo, "no era Diego, la persona que todos conocíamos. Más y más, era Maradona, una persona distinta. Empecé a notar que él quería buscar una salida... de no sé qué, de qué cosa, de qué lugar (...)".

Al final, Maradona -extrovertido, audaz, caprichoso, ególatra, irresponsable y quizás amoral-, terminó devorándose a Diego, imponiéndole su ley, asesinándolo cada noche, interminable para una persona con graves problemas de insomnio: éste es el planteo de muchos de los entrevistados. Y es posible que este corolario resulte correcto pero no es correcto socializar el fracaso.

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Diego Maradona y Rocío Oliva, una relación que cuando terminó, liquidó a Maradona, el asesino de Diego.

Es el momento de recordar aquella anécdota que protagonizó Abraham Lincoln cuando buscaba gente para su gabinete de ministros y le propusieron cierta persona que él rechazó.

-¿Por qué? -le preguntó el colaborador que había propuesto al rechazado.

-No me gusta su cara -fue la respuesta de Lincoln.

-¡Ése no puede ser el motivo! Él no es responsable de su cara... ¿Qué puede hacer? No puede evitarlo -argumentó el otro.

Y la respuesta inmortal de Lincoln fue:

Después de los 40, cada hombre es responsable de su cara. Después de los 40, cada hombre es responsable de su cara.

Es cierto, Maradona todavía no tenía 40. Pero cuando cumplió 41 nada cambió. Murió a los 60 años, encerrado en ese laberinto que él decidió construir, por los motivos que tuviera.

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Diego Maradona y Hugo Chávez: los relacionaba Fidel Castro, el rencor (irracional) hacia Estados Unidos, ¿y qué más? ¿Negocios? ¿Entretenimiento? ¿Secretitos?

Los otros

Para el éxito en esa labor propia de paisajista, era indispensable que Maradona gozara de la tolerancia, complicidad, pasividad, condescendencia, permisividad disfrazada de paciencia, de quienes él eligió/invitó que lo acompañaran al laberinto. Y esto lo reconoce una de quienes aceptó participar de la locura, Villafañe, cuando relata la adicción al consumo de cocaína durante los días en Nápoles:

Todo el mundo sabía lo que pasaba con Maradona y luchábamos mucho contra eso, porque había controles antidoping después de los partidos. No quería que esto apareciera en los diarios. Pero el testeo no era tan estricto. Probablemente otros orinaban en su lugar. Mientras él seguía jugando, nosotros ganábamos. Todo el mundo sabía lo que pasaba con Maradona y luchábamos mucho contra eso, porque había controles antidoping después de los partidos. No quería que esto apareciera en los diarios. Pero el testeo no era tan estricto. Probablemente otros orinaban en su lugar. Mientras él seguía jugando, nosotros ganábamos.

Hay una línea recta, tal como una 'raya' de 'merca', desde aquellos días anteriores aún a la Copa del Mundo 1986, y la previsible tragedia 34 años después, marcada por el culto a la personalidad de Maradona y la precariedad profesional del entorno: la rentabilidad obtenida por quienes invertían en la aberración. El doctor Mariano Castro le relató al doctor Nelson Castro, de una visita a días del final:

(...) 'Iba con un maletín de cuero de antaño, para tomarle la presión y ausucultarlo un poco -describe- Era más un mimo que otra cosa'. También está convencido de que su amigo atravesaba una depresión. 'La relación con Rocío Oliva y la separación lo mataron. Yo le pregunté, 'Cómo te vas a enamorar de grande? Ya está Diego...' (...) Pero la gota que colmó el vaso fue el síndrome depresivo. El tipo no quería vivir más. Me daba cuenta por los ojos. Y su sonrisa era distinta (...) como la de un payaso, se le iba la comisura para abajo. Era un pedido de Ayuda". (...). (...) 'Iba con un maletín de cuero de antaño, para tomarle la presión y ausucultarlo un poco -describe- Era más un mimo que otra cosa'. También está convencido de que su amigo atravesaba una depresión. 'La relación con Rocío Oliva y la separación lo mataron. Yo le pregunté, 'Cómo te vas a enamorar de grande? Ya está Diego...' (...) Pero la gota que colmó el vaso fue el síndrome depresivo. El tipo no quería vivir más. Me daba cuenta por los ojos. Y su sonrisa era distinta (...) como la de un payaso, se le iba la comisura para abajo. Era un pedido de Ayuda". (...).

  • ¿Un pedido de 'ayuda' o la comunicación de una decisión?
  • ¿La advertencia de una rendición incondicional, quizás?
  • ¿La aceptación del fracaso del canibalismo de Maradona contra Diego?
  • ¿La sospecha de que era mentira que Diego seguiría en Villa Fiorito si no se hubiese inventado a Maradona?
  • La convicción de que él y todos conocían la verdad de Diego vs. Maradona pero había resultado seductor no aceptarla, y ahora ya era tarde.
  • Muy importante: reducir el libro de Nelson Castro a que su cadáver fue enterrado sin corazón es una berretada muy frecuente en los periodistas banales.
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Diego Maradona, al final, parecía un mimo de sí mismo: conclusión de unos de los médicos de su confianza.

Según Castro, el biógrafo, en la fiscalía están convencidos de que Maradona pasó sus últimas horas -acaso días- acostado y encerrado en la habitación, sin recibir a nadie.

Tal como antes había sucedido en Nápoles, todos sabían lo que sucedía. Pero había que exprimir a Maradona, el asesino de Diego. Todos vivían con cierto confort gracias Mr. Hyde. Lo dijo el sobrino, "(...) Maradona estaba más desganado que nunca. 'El hecho de (que le propusiera) 'vamos a salir a caminar aunque sea al patio' y él dijera que no, es porque no quería más (...) Yo inentaba arengar, peroél me decía: 'Ya viví 60 años y me privé de muchas cosas, no quiero seguir así'".

Contratado por los 'exprimidores' de Maradona, el terapeuta Carlos Cottaro planteó el enfoque del grupo clientelar: "Él quería vivir, pero no sabía cómo". ¿Cuál es la diferencia?

Texto de lectura aconsejable y que, más allá del relato, debería provocar algunos debates y conclusiones más allá de Diego y más allá de Maradona.

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