Michael Stuart Brown ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1985 tras descifrar la proteína del colesterol.
El consenso de la época asumía simplemente que el cuerpo de estos pacientes fabricaba demasiado colesterol. Sin embargo, Michael Stuart Brown y Goldstein sospecharon que el problema residía en cómo las células regulaban e internalizaban el colesterol que circulaba por el torrente sanguíneo.
Para probar su hipótesis, utilizaron cultivos celulares de fibroblastos de pacientes sanos y de pacientes con hipercolesterolemia familiar. Lo que descubrieron transformó por completo la biología celular.
El receptor de LDL: la puerta de entrada celular
En 1973, el equipo liderado por Brown y Goldstein identificó una proteína fundamental presente en la superficie de las células humanas: el receptor de lipoproteínas de baja densidad, conocido popularmente como el receptor de LDL o receptor del colesterol malo.
El mecanismo descubierto funcionaba como un sistema perfecto de cerradura y llave:
-Las partículas de LDL, que transportan la mayor parte del colesterol en la sangre, se unen de manera específica a los receptores de la superficie celular.
-La célula envuelve el complejo receptor-LDL en una pequeña vesícula e internaliza el colesterol mediante un proceso denominado endocitosis mediada por receptor.
-Una vez dentro de la célula, el colesterol se libera para ser utilizado en la construcción de membranas celulares o en la síntesis de hormonas.
-La llegada de este colesterol interno actúa como una señal de apagado que frena tanto la producción propia de colesterol por parte de la célula como la fabricación de nuevos receptores de LDL.
En los pacientes con hipercolesterolemia familiar, los receptores de LDL están ausentes o son defectuosos debido a mutaciones genéticas. Al no poder entrar en las células, el colesterol se acumula masivamente en la sangre, adhiriéndose a las paredes arteriales y provocando una aterosclerosis severa a edades muy tempranas.
Del laboratorio a las estatinas: un impacto en la salud mundial
El hallazgo del receptor de LDL no fue únicamente un triunfo de la ciencia básica. Al desvelar la vía metabólica del colesterol y la enzima clave que regula su síntesis interna, la HMG-CoA reductasa, Brown y Goldstein abrieron la puerta directa al diseño de fármacos capaces de bloquear esa enzima.
Este trabajo proporcionó el fundamento científico directo para el desarrollo de los inhibidores de la HMG-CoA reductasa, conocidos mundialmente como estatinas. Medicamentos como la lovastatina, la simvastatina o la atorvastatina han permitido a decenas de millones de personas en todo el mundo reducir sus niveles de colesterol en sangre, prevenir eventos cardíacos y prolongar significativamente su esperanza de vida.
El Premio Nobel
En 1985, el Comité Nobel del Instituto Karolinska otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina conjuntamente a Michael S. Brown y Joseph L. Goldstein por sus descubrimientos sobre la regulación del metabolismo del colesterol. El jurado destacó que sus investigaciones habían revolucionado la comprensión de la aterosclerosis y abierto vías completamente nuevas para la prevención y el tratamiento de los infartos de miocardio.
A lo largo de las décadas posteriores a su Nobel, Michael S. Brown continuó al frente de laboratorios de investigación, formando a nuevas generaciones de científicos e investigando otros procesos genéticos y metabólicos de vital importancia, como la modificación lipídica de proteínas y la regulación genómica por esteroles.
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