Gucci era consciente de que la artesanía florentina del cuero ofrecía una alta calidad y supo hacerse eco de ello, pero sin olvidar que la calidad también implicaba pagar un precio de alta gama. Fue así como su negocio se disparó durante los famosos años veinte. Poco a poco empezó a vender más productos y a afianzar las iniciales GG tan icónicas de la marca.
En 1953, falleció Guccio Gucci a la edad de 72 años, dejando atrás un legado y una herencia que repartir. Las tensiones entre los hermanos Gucci no tardaron en surgir.
La dinastía Gucci
Aldo Gucci se hizo cargo del negocio de su padre, pero tenía una visión distinta de cómo llevarlo a cabo, Aldo entendía que la marca debía crecer fuera de Italia: una industria en expansión, que daba trabajo a cada vez más gente, se convertía en el marco perfecto para exportar la elegancia Made in Italy al mundo y con ello convertir la floreciente empresa familiar en un éxito transnacional. El emblema de ese logro fue la apertura de su primer local de bandera en Nueva York.
En los negocios Aldo era muy correcto, pero en su vida personal era un mujeriego, tuvo varios amoríos donde le era infiel a su esposa Olwen Price. Incluso se decía que había llegado a tener un affaire con una monja durante un viaje en tren. Pero el problema se hizo evidente cuando dejó embarazada a su secretaría de tan sólo 18 años, Bruna Palombo, quien escapó a Londres y crió sola a su hija Patricia. Aldo ocultó a esta hija durante 10 años.
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Aldo Gucci junto a su hija Patricia.
Cuando Patricia se hizo mayor, su padre la recompensó y le dio un un lugar en el comité de dirección de la compañía cuya responsabilidad, hasta el momento, ninguna mujer había logrado alcanzar.
La polémica continúa…
Cuando falleció Vasco, uno de los tres hermanos, provocó la reasignación de los porcentajes accionarios de la empresa. La separación fue mitad y mitad pero Aldo, repartió su 50% entre sus tres hijos. Los hijos de Aldo nacieron en cuna de oro y las peleas por el destino de Gucci eran constantes. Tanto Paolo, el resentido diseñador hijo de Aldo, como Maurizio, único hijo de Rodolfo, el otro hermano dueño de la empresa, eran una fuente inagotable de desafíos y disgustos.
Maurizio se casó con Patrizia, que también era hija de millonarios y tenía una ambición constante. Se casaron en 1972, cuando ambos tenían 24 años, y contra la opinión de los Gucci. Antes de cumplir los 30 años, el joven Maurizio se hizo cargo del imperio pero no sabía que arrebatarle el cargo a su tío también le quitaría la vida.
El matrimonio funcionaba hasta que dejó de hacerlo y en el medio del proceso millonario del divorcio, Patrizia consideraba que Maurizio (que se había conseguido una novia más joven) no le daba la compensación que ella merecía, por lo que decidió tomar cartas en el asunto y contrató un sicario para deshacerse de su ahora exesposo.
En 1995, Maurizio murió por varios disparos en las escaleras del edificio de su oficina. Tanto Patrizia como los sicarios cumplieron su condena en la cárcel, aunque obtuvieron distinta sentencia. En 2016, Patricia habló sobre “Gucci Crime” con el medio The Guardian y ante la pregunta de por qué contrató a un sicario para que matara a Maurizio Gucci y no lo hizo ella misma, respondió:
Mi vista no es tan buena. No quería fallar. Mi vista no es tan buena. No quería fallar.
La película sobre los Gucci seguro revela más secretos sobre la familia más exitosa de la moda en Italia, en Argentina el 24/11 ya estará en los cines disponible para ir a verla.