Antes de iniciar su huelga, sin embargo, Greta había abandonado la escuela porque se sentía deprimida. Svante apuntó que su hija luchó durante 3 o 4 años contra la depresión previo a la huelga. No solo había dejado de asistir al colegio, también había dejado de hablar. Pero la "peor pesadilla de un padre" llegó cuando Greta dejó de comer. Tanto Svante como su mujer, una cantante de ópera, explicó, dejaron sus actividades para pasar más tiempo con Greta y su hermana Beata en su casa. La familia comenzó a interesarse en el cambio climático, causa que apasionó especialmente a Greta, quien pronto acusó a sus padres de ser hipócritas.
"Greta dijo: '¿De quién son los derechos humanos que defienden?'. No nos estábamos tomando en serio este problema climático", explicó Svante.
El padre de la joven la acompaña en sus viajes alrededor del mundo en barco (no va en avión para evitar contaminar).
"Hice todas estas cosas, sabía que era lo correcto... pero no lo hice para salvar el clima, lo hice para salvar a mi hija", reconoció Thunberg. "Tengo dos hijas y, para ser sincero, son lo único que me importa. Solo quiero que sean felices", agregó. "Puedes pensar que no es (una joven) común porque es especial, y ahora es muy famosa. Pero para mí es una niña común: puede hacer todas las cosas como otras personas", describió. "Baila, se ríe mucho, nos divertimos y está en un lugar muy bueno". Sin embargo, su padre reconoció que está preocupado por "las noticias falsas, todas las cosas que la gente intenta fabricar y el odio que eso genera".
Svante Thunberg realizó estas declaraciones como parte del programa Today de Radio 4 del 30/12, de la BBC, en el que Greta participó como editora especial.