En el medio está ocurriendo algo que no se considera en su verdadera trascendencia: el debate sobre qué supone la democracia en el siglo 21. Esto lo promueven tanto China como Rusia y otros países cercanos, que consideran que el concepto occidental de democracia no es de aplicación universal. Hay que seguir con atención esta idea.
Sucede que hay descontento creciente, insatisfacción por los resultados del sistema y reclamos acumulados para que se trascienda la tecnocracia que se conforma con los discursos y no incursiona en los hechos.
Corazón Aquino y las democracias nuevas
El 15 de septiembre de 1997, la Unión Interparlamentaria adoptó la Declaración Universal de Democracia, ex/post las sucesivas Conferencias Internacionales sobre Democracias Nuevas y Restauradas que comenzaron en 1988, por iniciativa de la por entonces presidenta Corazón Aquino.
Ella fue elegida por los filipinos después de que en 1986 la llamada Revolución Pacífica del Poder del Pueblo pusiera fin a más de 20 años de dictadura de Ferdinand Marcos.
Es así, como al finalizar la sexta conferencia en Qatar, el consejo asesor del país anfitrión decidió promover un Día Internacional para la Democracia, llegando incluso a redactar un borrador de la resolución que habría de adoptar la Asamblea General de las Naciones Unidas.
1 día no basta
El 15 de septiembre no es la única fecha en que se conmemora la democracia, ya que el movimiento Fair Vote Canada ha propuesto que en ese país, en vez de un día, se celebre toda una semana, que se inicie cada el 15 de septiembre.
En Estados Unidos se ha propuesto que sea un festivo federal coincidente con el día de elecciones generales.
Reino Unido celebró un muy especial Día de la Democracia el 20 de enero de 2015 por el 750 aniversario del primer parlamento con representación popular.
En Cabo Verde lo celebran el 13 de enero y en Nigeria el 29 de mayo por el retorno de la democracia en 1999.
Vamos otra vez con el concepto clave para la efeméride: Es un valor universal pero al mismo tiempo no existe un modelo único de democracia, sino un sinnúmero de interpretaciones que comparten principios y valores comunes. Sin embargo, esta amplitud conceptual es la que hace necesario fomentar prácticas que consoliden la cultura democrática y conciencien a los ciudadanos respecto de sus deberes y derechos.